viernes, 30 de diciembre de 2011


< O  P  I  N  I  Ó  N >


         RICHARD KINBOLL


CAMBIO DE AÑO - CAMBIO DE GUARDIA 


 
Creo que es una premisa justa, no debemos seguir en la rutina, despuès de todo amanecer y muchas veces con sueños aletargados o llenos de pesadillas, hay que cambiar 'sábanas', luego hacer gimnasia, pensar mucho, reflexionar, meditar.  Esta enseñanza es necesaria, lo predica el libro: "rios nuevos" del escritor canadiense Bort Angois Branis (1966).  Y a su vez José Ingenieros, médico escrito argentino escribió en su obra el Hombre Mediocre: "pueblo que no cambia, se adelanta a las canas de su vejez".

En efecto, es un paradigma exigente y valedero.  Los pueblos y sus gobernantes deben exhibir como requisitos básicos los certificados de haber operado estos indispensables análisis sociales e históricos, luego de la culminación de todo ciclo calendario, que sirva para fijarse, mirando retrospectivamente y proyectando los quehaceres mas urgentes, "porque un año, no tiene por qué ser igual a otro necesariamente" (Haya de la Torre en su tesis sobre su visión relativista).

En esa forma de advertir y entender que nada debe ser igual en la vida, así lo afirma la dialéctica, cuando explica que una 'persona no se baña en las mismas aguas de un río dos veces'; en esa verdades de la lógica filosófica, se debe basar el ser humano, el gobernante, la exigencia insaciable de los pueblos, de no aceptar la repetición; el cambio perentorio, es un requisito sine-quanon, que oxigena y contribuye a la superación.

De tal manera, que hoy cuando estamos ad-portas de concluir el año 2011, y no tomando en cuenta si nos fué bien o mal, se debe aplicar los teoremas inexorables que recomienda la filosofía social.  Si las ciencias de las estadísticas no dicen en cifras que los resultados fueron óptimos, hay que ir a superar esos rangos; pero, si no se consagraron logros, la emergencia debe ser declarada.

Todas las naciones, sus gobernantes deben estar ya trabajando para no repetir historias de penurias, particularmente en el Perú, que debe guardar gran distancia con fenómenos como la corrupción, la mediocridad, la improductividad de su clase gobernante (Ministros, congresistas, alcaldes, funcionarios públicos).  A esas lacras raras, pandemias incurables, hay que darles cristiana sepultura este mismo 31 de diciembre 2011.

Cambio de año-cambio de guardia, es un reto, un desafío implícito para la construcción de un mundo, una patria necesariamente diferente.  Esto, debe inspirar en esta hora a todos los que gobiernan, es un mandato impostergable, hoy que se viven grandes dificultades, hay que dimensionar que el "cambio climático" en el corazón y temperamento del hombre se está tornando muy peligroso e irreversible.

Es un obligación intentar cruzar el río para ir a la otra orilla, imbuidos de diferente misión y visión en el manejo de la vida, la nación, la familia.  Resultaría una ofensa la pretensión de querer continuar en lo mismo, aquello significaría negarle mejores oportunidades, mejor calidad de vida a la posteridad contradiciendo las Leyes de la naturaleza, la vida, y la misma propuesta que aporta el hombre. 

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