martes, 6 de noviembre de 2012

OPINIÓN ASPETA


PARODIA DE UNA FALAZ E INCÓMODA VERSIÓN PERIODÍSTICA.-
 
Así como en algún sector de la ciencia, admite la teoría de la anti materia; del mismo modo, podemos trasladar el concepto a todas las disciplinas cognoscitivas, reconociendo sinó en todas, en la gran mayoría, la existencia de un ejercicio falaz, del rostro vedado.
 
En la versión periodística que nos ocupa, sucede que desde el año 2007, en correspondencia al derecho de "libre asociación a instituciones democráticas", se fundó la Asociación de Periodista de Talara-ASPETA. La pretensión era generar una función autogestionaria en principios y acciones libres, democracias periodísticas - descentralizadas.
 
El sistema que se 'impone' hasta ahora en el pais, es trasnochado, servil, dependiente, centralista, inconectado. Todo deviene en anacrónico, sobre la base de incorporación a solicitantes, que nunca bajo ningún tribunal de honor, dejan expuestas sus capacidades, virtudes, inteligencias, abundantes en los principios éticos, etc.
 
Sucede que la masa periodística de provincias no conoce, ni es conocida por los principales directivos que manejan las centrales con residencia en Lima. Ese periodismo provinciano, queda reducido en ese incómodo papel de ser provinciano, sin aspiraciones, oportunidades. Nadie controla, supervisa, fiscaliza, si acaso la función desarrollada por afiliados, es correcta, profesional, ética.
 
Este estado de cosas, ha motivado en muchas regiones (Talara), se desarrolle un espíritu proclamando la creación de asociaciones periodísticas identificadas con su geo-política, autónomas, en libertad para actuar por antonomasia; indiscutiblemente, bajo controles éticos-profesionales mediáticos, innovadores y productivos. El periodista de provincias, se sentirá motivado.
 
Pero sucede que a la par de esta iniciativa que bien regulada por una ley del Congreso, buscando resultados eficaces tanto para el desarrollo de la gestión periodística, como individualmente de sus mismos actores; aparece en circulación un fenómeno nocivo instalado en el modus-operandis, de un clandestinaje, población periodística ambulantes, mercachifles, vendedores de cebo de culebra, que copan los destinos periodísticos.
 
En esa selva de sorpresas, cajas de pandoras, ferías de tósigos; se procrea la prensa negra, incondicional, sicaria, vende patria, asalariada, pestilente. La contaminación reinante, definitivamente no permite, ni permitirá desarrollar en el país una actividad limpia, de expectativa, iluminante del buen discernir, en la mente de los lectores y oyentes.
 
En relación a la presencia de ASPETA, prensa con mentalidad edificante en la Provincia de Talara, en una autocrítica, admite que erró en la decisión de admitir a muchos elementos discordantes, adictos al comercio, improvisados, sin talento periodístico, de la vulgaridad han hecho escuela, hablan con la testarudez de mórbidas pasiones, son vendedores de baratijas.
 
De ASPETA, no puede ser parte la incompetencia, la conducta pueril, inconfesable, negociadores e hipotecadores de la suerte de los pueblos. Por ello, es preferible proclamar una muerte con honor, antes que seguir conduciendo a pacientes de terribles cánceres sociales, que percepcionan mal a distancia kilométrica.
 
Crónica Aspeta.

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