martes, 6 de noviembre de 2012

O P I N I Ó N

 
Perú = caos
 
 
Imagen de Javier Valle Riestra“La rebelión de las masas”, el gran libro de Ortega y Gasset, debería ser el título de este artículo. Tenemos una especie de amodorramiento que nos impide percibir el subsuelo político sísmico que tenemos. “Pero si en el Perú hay riqueza”, ¿qué terremoto va a acontecer?, dicen los defensores de oficio del sistema. Se cumplen, casi cien años después, las frases de Haya de que vivimos un sistema que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. ¿Pruebas? allí tenéis lo que ha acontecido en La Parada. La belicosidad demostrada por los sublevados, la ira contra el orden y la policía, demuestran que esos sujetos eran algo más que mercenarios.
 
Unos fanáticos, pero eso no es un fenómeno local, el Perú está predispuesto a la acción y la pregunta es cómo mantenemos el orden ficticio existente, volviéndolo una realidad jurídica, política, constitucional e institucional. Mucho de democracia y de constitucionalidad se predica por los líderes del sistema, pero, gobiernan con la carta apócrifa de 1993, con su unicameralismo trunco y su magna lex carente de espíritu democrático nacional suprarregional.
 
No necesito ser profeta para prevenir que se avecinan días terribles porque las masas están alzadas e insatisfechas. Cuando llegue la hora del crujir de dientes, todos se echarán mutuamente la culpa. Tenemos que ir a una revolución constitucional ¿Vías? El artículo 307° de la Constitución de 1979 que dice: “cualquier ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. Si les parece muy revolucionario ese artículo constitucional a los burgueses sensualizados en sus escaños, que se convoque a dos legislaturas ordinarias sucesivas para reformar el actual texto y restaurar las cláusulas de los textos primigenios.
 
No quiero el desastre del Perú, tengo ochentiún años, pero sigo testarudamente con esperanza en el futuro. Debemos devolver a nuestra patria la oriflama vanguardista de una democracia continental. Un parlamento multinacional y un Presidente que presida pero que no gobierne y que la tarea de gobernar pertenezca a un Congreso multipatriotico. Muchos creen que el Perú es un país indolente en que no va a suceder algo histórico, que rompa la monotonía de la sumisión. Allí está el 07 de julio del 32 con Arévalo; el 03 de octubre del 48, con los compañeros. Cuidado con el astigmatismo.

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