Perú = caos
Unos fanáticos, pero eso no es un fenómeno local, el Perú está predispuesto a la acción y la pregunta es cómo mantenemos el orden ficticio existente, volviéndolo una realidad jurídica, política, constitucional e institucional. Mucho de democracia y de constitucionalidad se predica por los líderes del sistema, pero, gobiernan con la carta apócrifa de 1993, con su unicameralismo trunco y su magna lex carente de espíritu democrático nacional suprarregional.
No necesito ser profeta para prevenir que se avecinan días terribles porque las masas están alzadas e insatisfechas. Cuando llegue la hora del crujir de dientes, todos se echarán mutuamente la culpa. Tenemos que ir a una revolución constitucional ¿Vías? El artículo 307° de la Constitución de 1979 que dice: “cualquier ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. Si les parece muy revolucionario ese artículo constitucional a los burgueses sensualizados en sus escaños, que se convoque a dos legislaturas ordinarias sucesivas para reformar el actual texto y restaurar las cláusulas de los textos primigenios.
No quiero el desastre del Perú, tengo ochentiún años, pero sigo testarudamente con esperanza en el futuro. Debemos devolver a nuestra patria la oriflama vanguardista de una democracia continental. Un parlamento multinacional y un Presidente que presida pero que no gobierne y que la tarea de gobernar pertenezca a un Congreso multipatriotico. Muchos creen que el Perú es un país indolente en que no va a suceder algo histórico, que rompa la monotonía de la sumisión. Allí está el 07 de julio del 32 con Arévalo; el 03 de octubre del 48, con los compañeros. Cuidado con el astigmatismo.
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