Lo que nos dejan las elecciones…
Una democracia pero sin partidos políticos (*)
Los únicos partidos políticos organizados y con historia en el país, que pudieron sobrevivir a la dictadura fujimorista, fueron el Partido Aprista Peruano (PAP), Acción Popular (AP) y el Partido Popular Cristiano (PPC). El partido aprista, muerto Haya de la Torre , pudo llegar a dirigir el gobierno en dos oportunidades con Alan García; Acción Popular llevó dos veces a la presidencia a su fundador, Fernando Belaunde Terry; y, el Partido Popular Cristiano nunca pudo llegar al gobierno y su líder, Luis Bedoya Reyes, tuvo que contentarse con ser sólo un eficiente alcalde de Lima.
Cuando asumió el poder Alberto Fujimori, después de derrotar al Frente Democrático (Fredemo), una coalición encabezada por Mario Vargas Llosa e integrada por el Movimiento Libertad, Acción Popular y el PPC, se empeñó en desprestigiar a la clase política, pero utilizando a alguna de las figuras de esos partidos para sus propósitos, que luego terminaron quemados.
En ese entonces, el Apra estaba de capa caída por el pésimo primer gobierno de Alan García, el Partido Comunista Peruano casi ya no existía y había uno que otro movimiento tras un caudillo del momento que no tenía, sin embargo, gravitación alguna en la historia política del país. Fue, por eso, una tarea fácil para Fujimori hundir bajo el desprestigio a los políticos, y por extensión a los partidos políticos.
Esto se vio reflejado cuando se produjo el golpe del 5 de abril de 1992. Cerró el Congreso y mantuvo fuera de juego a senadores y diputados. No hubo protestas, nadie salió a las calles, porque quién iba a jugárselas por defender a los políticos corruptos de entonces.
Con el paso del tiempo, los partidos políticos fueron desapareciendo. En sus locales no había actividad partidaria y eran una suerte de clubes donde la poca gente que acudía se reunía para recordar grandezas pasadas. El único partido que capeó el temporal fue el partido Aprista, pero hoy, tan maltratado que no tuvo candidato a la presidencia de
Por estas razones, la ley de partidos políticos y la normatividad electoral que se refiere a ellos, no tiene sentido. Y ninguna de las agrupaciones que han participado en el reciente proceso electoral se ciñó a los marcos legales, pues no son partidos. Por ejemplo, en la confección de listas de candidatos que, según la ley, debieron haber sido elegidos en comicios internos, ese paso no se dio. Cada grupo escogió a dedo a sus candidatos y no faltaron las denuncias que se les exigieron fuertes sumas de dinero.
No es extraño, por eso, lo que ocurrió con el fujimorismo, que primero puso en su lista a la enfermera Gina Pacheco como candidata por recomendación expresa del reo Alberto Fujimori, luego la sacaron, y, posteriormente, el Jurado Nacional de Elecciones la repuso. Keiko quedó con los crespos hechos porque quien manda en las “cosas del partido” es su padre. Si no, ¿por qué todos los candidatos fujimoristas tuvieron que desfilar por
Otro ejemplo son las decenas de tránsfugas. Esa es la denominación que la prensa se ha encargado de dar a los congresistas elegidos por una agrupación política y que terminan, una vez elegidos y juramentados, en otros grupos.
Estas elecciones que apenas acaban de terminar, nos permiten afirmar que el Perú vive una democracia sin partidos políticos. Que se puede formar una agrupación política con bastante plata y conexiones. Y todos saben que quienes apuestan a invertir en las elecciones son gente con fortunas “mal habidas”, pues esa es una forma de lavar dinero. Porque colocando un congresista, hay una posibilidad de tener respaldo y apoyo.
Ya es tiempo -pues- de que se hable con claridad y que se reconozca que hubo dinero del narcotráfico metido en la campaña, y me atrevería a decir que ese dinero estuvo en todos los 11 grupos con candidatos a la presidencia y las agrupaciones regionales que postularon congresistas. No reconocerlo, es simplemente hipocresía. Salvo mejor parecer.
(*) Andrés Abad Tejada
Comunicador Social
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