Este medio de prensa digital, logró dialogar con algunos de ellos y esto es lo que opinan. “La negligencia empieza desde las empresas de servicio de telefonía que entregan estos dispositivos a los distribuidores para que éstos a su vez los ofrezcan al público”, explica don Guillermo Saldarriaga Morales del sector de la Urbanización Aproviser.
Por su parte, el docente Jorge Olivos Fajardo expresa que los intermediarios, en su afán de obtener ganancias, venden los chips a cualquier persona, a quienes se les piden su nombre y Documento Nacional de Identidad, pero no se les verifica si los datos que proporcionan son verdaderos o falsos.
Finalmente, la docente Martha Gasco de Peña, opina que con el expendio indiscriminado y sin control de chips no se estaría ayudando a paralizar las extorsiones ya que los delincuentes usan nombres falsos para comprar estos dispositivos y chantajear a sus víctimas. (Andrés Abad Tejada)
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