Todo parece indicar una cruel realidad. En este Perú muy pocos como los pueblos amazónicos, quieren jugarse invirtiendo gestos de verdadero nacionalismo para defender las riquezas de la Patria frente a la usurpación, la explotación desmedida de las “transnacionales petroleras”.
Juzgamos desde este espacio pequeño del Perú, como es la provincia de Talara, que algo muy raro sucede en el país. Este tipo de procedimientos, conductas y responsabilidades pueden ser calificados desde traición a la patria, entreguismo anti histórico, delito de asociación ilícita para delinquir. En fin, hasta los contubernios más vergonzosos donde participan conocidos congresistas de la República.
Todos los peruanos esperábamos que la actual administración nacional asumiera otra responsabilidad frente a una coyuntura que lacera nuestro Estado, con grave afectación a la condición de Nación en soberanía. Esto, cuando se permite a las transnacionales petroleras a traficar y enriquecerse hasta dejar cuencas vacías de nuestra riqueza.
El presidente García Pérez, ofreció desde los prolegómenos de su campaña electoral que pondría reparo a lo irracional. Se refería a la monstruosidad de sobreganancias que se vienen adjudicando las petroleras, solamente por “extraer” un crudo que ya había sido ubicado con sísmica peruana; es decir, con inversión y esfuerzo nacional a través de las estatales peruanas. Por cada barril de crudo extraído, Petrobras ha ganado hasta US $80.oo por barril. Esto no le importa al Ejecutivo, Congreso, lobistas, a nadie.
Esto es puro entreguismo, es una versión moderna de dependencia colonial. Sólo por poner un ejemplo, la transnacional brasileña Petrobras Energía Perú S.A., operadora del Lote X ubicado en el distrito El Alto, ya ha amasado muchos millones de dólares en utilidades libres de polvo y paja, una rentabilidad que le viene del cielo por el efecto internacional de los precios del crudo. Nada de aquello comparte con el Perú. Y mientras las transnacionales ganan brutalmente con la venia de los poderes del Estado, aquí en la provincia petrolera de Talara todavía existen sectores que viven en condiciones infrahumanas.
Hemos dicho y lo reiteramos, Bolivia un pequeño país vecino, resolvió este antipatriótico e incómodo tema de soberanía, en el término de una semana. Y en su desarrollo no ha sucedido nada de los temores que argumentan al Perú. Son tres a cuatro años, que se permite al ladrón seguir saqueando la casa, mientras el “pueblo petrolero”, no tiene derecho a estabilizar su necesidad del servicio de agua.
Esta es la patria peruana, donde lamentablemente todos los días repetimos en nuestro Himno Nacional “Que no faltemos al voto solemne que la patria al eterno elevó…”. Han transcurrido casi cinco años de la administración del presidente García Pérez y más bien ha ocurrido todo lo contrario; todos los peruanos daremos cuenta en la historia los recibimientos, los besa manos, las migas con las autoridades de Petrobras y de Brasil en Palacio de Gobierno, las famosas “Audiencias Públicas” del congresista José Carrasco Távara a favor de Petrobras en Talara, Piura y Lima.
Es inaudito lo ocurrido, dando vuelta a la página, verificamos que históricamente hemos vuelto al Virreinato, seguro ya no con España, ahora es el “Virreinato brasileño”, sistema que endilgándonos como pordioseros, golosinas nos ofrecen como responsabilidad social.
Atrás deben quedar los temores y los engaños de una seudo seguridad jurídica; es un caballito de Troya que se invoca para no tocar los intereses de las mal llamadas “inversionistas”. Emplazamos las responsabilidades de defensa de nuestra riqueza a poderosos sectores de la representación nacional. Por ejemplo qué hace la Universidad Nacional de Piura que no aporta su opinión. Por qué el silencio cómplice de la clase congresal piurana. La misma Petroperú por intermedio de sus profesionales, ejecutivos y gremios deben denunciar el robo más grande que percibimos los peruanos.
Ricaldi Ramírez Ruiz
DIRECTOR

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