viernes, 9 de diciembre de 2011

E  D  I  T  O  R  I  A  L

"Si sientes conflictos con mis opiniones, reivindícate con las tuyas"



HAY QUE APRECIAR Y TOMAR EN CUENTA LA OPINIÓN DE LOS GOBERNADOS



Este titular y su contenido que ya podría ir siendo llenado por todo lector, es básico, fundamental, inherente al concepto que se debe tener del arte de "gobernar".  Particularmente distinto al que se aplica o eligen las autoridades cuando se les delega esa facultad.

Ocurre que después de haber transcurrido el acto que genera una elección, delegando una representación ciudadana; se mal entiende, el que recibe el mandato se obsesiona y cree que es depositario de facultades omnímodas, autocráticas.  Una vez elegida una de estas personas, viene la metamorfosis de personalidad, la intolerancia, se suspende y se expulsa a la democracia.

Siendo este el gran error en la actitud de gobernar, lleva inexorablemente a una realidad inevitable, el ungido deja de ser tal para convertirse en un clásico déspota, siente ser infalible, le incomoda la crítica, odia la sugerencia.  Es a partir de entonces que la voluntad ciudadana, fundamental para el sostenimiento, comienza en desaparecer en detrimento y menoscabo del entendimiento, ligazón básico en la conservación, buena salud, buena imagen de todo gobierno.

Esta primera opinión define con generalidad, lo que ocurre a todo gobierno, y por ende a quien lo preside.  Aquí en este acto, es donde comienza el derrumbe; nadie, ningún gobierno ha superado y vivido, después de negarle presencia necesaria y fundamental a la crítica y sugerencia ciudadana. Siempre primó la actitud soberbia de creer que no es posible, no vale tomar  en cuenta, valorizar las opiniones que provienen de los gobernados sobre todo cuando estas son rectificatorias.

Es esta la razón de razones, que lleva mas tarde que temprano al deterioro, la inestabilidad.  Los gobiernos que se vuelven despóticos pierden la confianza y comienzan a caerse a pedazos.  Que diferente debe resultar cuando un gobernante no sólo valoriza, incluye la sugerencia, toma en cuenta la crítica, sinó que se rectifica y endereza a su debido tiempo el curso de la nave.

Un acto auténtico del arte de gobernar es no ser monocorde.  La gran virtud con mejores resultados se aprecia cuando se incluye, se valoriza y se le brinda participación a la opinión ciudadana.  Esta registra el ámbito donde juegue democrática y legalmente el juicio del buen  gobierno.  Mas bien, ellos deben luchar para que esa función siempre esté vigente, vigilante, atenta a toda intención de malograrse los esquemas, planes, programas sugeridos como fórmulas de gobierno.

Miremos el espejo de muchas autoridades que se han dejado embriagar en la madrugadora soberbia, ellos no reposan sus actividades y gobiernos en la sobriedad, en la solidez, en el amplio y soberano respaldo.  La actitud de los sordos tienen la condición de conspiratoria.  La opinión ciudadana, su parecer es fundamental; lejos de rechazarla, se le debe apreciar sus potencialidades.  Sin democracia y participación ciudadana no se construye, se auto destruye, no lo olviden, tómenlo en cuenta. 

No hay que olvidar o desestimar la visión moderna en el arte de gobernar.  Miremos únicamente al gobierno peruano en su acertada decisión de gobernar con "Inclusión social", precisamente durante años, esa exclusión ha sido causa de desencuentros sociales, causa de desigualdades que  hoy tratamos de curarles con parches a males ciegos convertidos en irreversibles. "El que tenga oidos y enendimiento, que tenga la amabilidad de oir y entender". 

DIRECTOR DE ASPETA
RICALDI RAMÍREZ RUÍZ

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