Autor:
Víctor Domínguez L. *
Desde los púlpitos electorales, los candidatos a alcaldes y del Gobierno Regional, prometieron una serie de acciones a favor de los y las jóvenes de Piura; centros de alto rendimiento tecnológico, apoyo incondicional al deporte, formación técnica y ciudadana, implementación de proyectos productivos, construcción de centros de esparcimiento, casas de la juventud, empleo, mejor acceso a los servicios de salud y de educación sumándole el calificativo de calidad. Una serie de propuestas buscando convencer al elector joven.
A nueve meses de gobierno municipal y regional no pasa nada. Como dirían los propios jóvenes, fue puro rollo, pura bla bla, una “relojeada”, nos la hicieron. Los jóvenes siguen estando ausentes en la agenda de los gobiernos locales y del Gobierno Regional.
Dicha ausencia obedece no a un simple desinterés hacia los jóvenes por parte de autoridades y funcionarios, sino sobre todo, a una incapacidad para entender y ver el mundo juvenil y por ende para el diseño e implementación de políticas a su favor. Incapacidad que se alimenta con dos males que padecen ciertas autoridades: Su lejanía de los jóvenes y su visión miope, negativa y tradicional sobre ellos.
La incapacidad de ciertas autoridades nos ha hecho escuchar de sus labios todo tipo de disparates y por otro lado impide que ellas acudan a los espacios donde se mueven y están los jóvenes al no saber qué decir y proponer. Por ejemplo, hablan de crear desde los municipios organizaciones juveniles cuando la experiencia ha demostrado que esto es insostenible; hablan de programas de reinserción social y en Piura, hasta la fecha, no se ha implementado ninguno y los intentos que ha habido en el pasado han fracasado; dicen estar preocupados por aquellos jóvenes involucrados en pandillas, metidos en el mundo de la droga, de la delincuencia, cuando sabemos que son incapaces de concertar entre ellas para abordar dichos problemas que necesitan de acciones integrales e intersectoriales; Ofrecen emprendimientos juveniles cuando hay una incapacidad para controlar y sancionar el despilfarro económico y la corrupción que se ha enquistado en el aparato estatal; Ofrecen gestiones eficientes y eficaces que favorecerán la buena marcha municipal y regional cuando se rodean de gente inexperta, con trayectoria poco impecable y que sólo buscan ganar unos centavos terminando por deslegitimar aun más la institucionalidad municipal y regional entre la población. En definitiva, quieren mejorar las condiciones de vida de los jóvenes, pero todo queda en el discurso, en palabras, en puro bla bla, porque en la realidad, hasta la fecha, poco o casi nada se ha hecho.
Esta situación se fortalece debido a que los propios jóvenes no hacen sentir su presencia en la región. Son el 30% de la población, pero es como si no existieran. Su preocupación parece estar centrada exclusivamente en un mundo etéreo donde se vive de sueños y no de realidades, donde se desea un mundo de hadas y héroes inalcanzable que lleva a renegar de la situación que ha tocado vivir y a no mover un solo dedo para mejorarla. Un mundo donde la juventud está cada vez más pendiente de los programas de televisión donde se premia al que mejor baila y no al que más sabe, donde se idolatra el “mejor cuerpo” y no el mejor cerebro, donde reina el morbo y no la sensualidad, donde se es rico por tener tal cara o tal apellido y no por el esfuerzo. Un mundo regido por ilusiones que terminan deprimiendo a chicos y chicas, un mundo tan individualista y consumista que frustra a cualquiera.
La juventud piurana va contra la lógica de la juventud mundial donde ya está siendo cada vez más común que miles de jóvenes, usando las redes sociales, se levantan y derrocan gobiernos autoritarios, exigen mejor educación universitaria. La juventud mundial la encontramos en las plazas de Madrid, de Santiago, de Francia, del Medio Oriente, en una postura erguida e inquebrantable exigiendo al los Estados mejores condiciones de vida, respeto a los derechos, alto a la violencia y sobre todo un alto a la demagogia y a la corrupción.
Para paseadas fue suficiente. Es hora de actuar de manera conjunta.
* Periodista.
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