martes, 18 de octubre de 2011

Editorial… Cárceles…la cara oculta del infierno

Escribe:
Ricaldi Ramírez Ruiz (*)

Siempre se tiene la superficial impresión que el internamiento de la persona en un centro penitenciario, puede constituir el mal necesario.  Equivocadamente hemos creído que privando la libertad a un hombre que ha cometido un delito;  la sociedad se pone en paz, es decir recluido el delincuente, fin al peligro, fin a la temeridad.

En concreto;  coyunturalmente se puede en apariencia limpiar la calle, limpiar la sociedad; sin observar que estamos enviando al todavía dolor de cabeza, a la universidad del delito para su perfeccionamiento;  dotarle de los máximos conocimientos, el arte de la criminalidad, la bestialidad llegue a su máxima expresión.

De que han servido la construcción de los centros de internamientos, cárceles;  si al final, la sociedad se ve obligada en admitir que no existe ninguna de ellas seguras, herméticas y al final de cuentas solo sirven como las grandes escuelas donde un delincuente ingresa con un grado de peligrosidad y sale convertido en "broadcaster", experto, ducho, temerario.

La televisión peruana en un programa del día domingo 16,  presentó un documental escalofriante de la cárcel El Milagro de la otrora cultural ciudad de Trujillo.  Lo escenificado; graficado luego de un operativo, revela una gran verdad: La delincuencia no se vuelve brutal, perita, por sus mismos recursos o potencialidades;  inexplicablemente, el sistema le puso las herramientas para adquirir la destreza;  sin  lugar a duda o equivocación, la cárcel es la gran  universidad del delito.

La pregunta que nos hacemos en la sociedad: ¿Por qué se ha tardado tanto para intervenir y poner un pare, detener el aluvión?  Ya desde un buen tiempo atrás, la investigación periodística del Perú, alertaba que los grandes delitos se incubaban dentro de los penales.  Y en efecto, la PNP en la incursión al centro de reclusión El Milagro de la ciudad norteña, encontró que ellos (penales) son la meca del sometimiento de la población al chantaje, la extorsión, el rapto de personas.  Los nuevos millonarios, dirigían sus operaciones muy cómodamente desde el interior de cárceles doradas con todas las comodidades y complacencias.

Mientras los sistemas de seguridad rastreaban a los hampones de sus guaridas de sectores, barrios conocidos;  ellos operaban muy horondos protegidos por el mismo Estado desde la cuna madre de las cárceles.  En la requisa se encontró desde droga, armas rudimentarias y hasta de última generación, celulares BlackBerry, laptop; libretas de cuentas bancarias de enormes depósitos en los bancos del Gran Caimán.

Al tacho el esfuerzo de peruanos, trabajando de sol a sol, con el sudor de su frente para surgir y lograr un bienestar social y económico.  Al diablo sí, porque detectado por el radar del hampa pasaba incorporarse al "sistema tributario" de ellos.  Más efectivo que la misma SUNAT, pues el que se atrasaba o se rehusaba a la obligación, pagaba bien caro su atrevimiento y rebeldía.

De ese modo la sociedad peruana ha estado sometida a esta moderna versión de extorsión, la tecnología del sistema de los celulares y otros, mostraron que ha sido el mejor invento para perfeccionar a la delincuencia criolla.  O ¿acaso Ud. no recibió inesperadamente una llamada, que le advertía: pagas, colaboras o volamos tu casa, damos muerte a tu mujer, raptamos a tus hijos?

Este es el corolario de una realidad espeluznante, engendrada con la complicidad del mismo sistema, autoridades, gobernantes del país que miraron con pasividad la evolución de este gran peligro.  Y esa, es la verdadera razón que muchos pueblos no quieren, se oponen a la construcción de cárceles. Tener una de ellas en cualquier sitio, es para ponerse a contar el tiempo donde se acabe por completo la paz, tranquilidad, equilibrio en los pueblos.  Que conste que en la provincia de Talara hubieron fuerte presiones para construirle un nidito al hampa.

(*) Periodista
Director NoticiasTalara.Com
Prensa Digital

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