jueves, 20 de octubre de 2011

ESPECIAL…El JNE propone reformas a la ley electoral

Autor:
Héctor Villalobos *


El legislativo debe decidir. Plantea que sea obligatorio consignar sentencias en las hojas de vida. También sugiere la eliminación del voto preferencial para el Congreso.

Los objetivos son claros: lograr una verdadera democracia interna en los partidos y mejorar la calidad de la representación parlamentaria, actualmente plagada de congresistas con apodos que parecen sacados de los archivos de la Dirincri.

Con el fin de alcanzar tan complicada meta, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se encuentra alistando el texto de un anteproyecto de código electoral y de código procesal electoral. El documento recoge y ordena la dispersa legislación electoral integrada, entre otras, por la Ley Orgánica de Elecciones, la Ley de Elecciones Regionales, la Ley de Elecciones Municipales y la Ley de Partidos Políticos. Además, llena algunos vacíos que hay en ella.

El contenido del texto se dará a conocer mañana a la opinión pública en una conferencia de prensa que ofrecerá el ente electoral.

Hugo Sivina Hurtado, presidente del JNE, adelantó ayer que uno de los planteamientos que traerá el nuevo código es la obligación que tendrán los candidatos a elección popular de consignar en sus hojas de vida los procesos judiciales que tengan en trámite, así como las condenas cumplidas y las que ya hayan sido rehabilitadas.

“La propuesta responde a la necesidad de dotar de todas las herramientas necesarias a la ciudadanía para que conozca plenamente a los candidatos, lo que le permitirá ejercer su derecho al voto de manera más responsable y consciente”, expresó Sivina.

Otra de las iniciativas contempladas en el anteproyecto es la que busca que los partidos políticos mejoren la calidad de selección de candidatos a cargos públicos reforzando los mecanismos de democracia interna.

Sivina explicó que el JNE carece de herramientas efectivas que le permitan llevar a cabo su labor fiscalizadora.

Otra de las propuestas plantea la eliminación del voto preferencial. Entre otras razones, el JNE argumenta que estadísticamente está demostrado que esta modalidad de elección es una de las principales causas de la nulidad del conteo de votos.

EN AGENDA

Dos de las propuestas contenidas en este anteproyecto serán debatidas y posiblemente votadas en la próxima sesión de la Comisión de Constitución del Congreso, programada para el martes 25 de este mes. Se trata de la eliminación del voto preferencial y la iniciativa que busca fortalecer la elección interna en los partidos.

Fredy Otárola, presidente de este grupo de trabajo, mencionó que representantes del JNE y de la ONPE había acudido a la comisión para exponer sus posiciones sobre este tema.

Otárola no quiso adelantar si su bancada –Gana Perú– votará a favor de la eliminación del voto preferencial, pero expresó que, a título personal, él consideraba que se debería eliminar, pues con el sistema actual de elección hay una distorsión terrible en los resultados. Hizo conocer, también, su posición a favor de consolidar la democracia interna en los partidos.

EGUREN A FAVOR DE LA REFORMA

El congresista de Alianza por el Gran Cambio Juan Carlos Eguren se expresó a favor de la eliminación del voto preferencial, pues dijo que este sistema “les hace daño a los partidos políticos, genera fragmentación y elimina la meritocracia”.

Su compañero de bancada Alberto Beingolea consideró que la experiencia de los últimos años ha demostrado que la eliminación del voto preferencial es uno de los cambios que se tienen que hacer para luchar por la institucionalidad y mejorar la representación parlamentaria.

OTRAS REFORMAS

“En el ámbito electoral, otra de las reformas necesarias en el Congreso es la eliminación del voto preferencial y el voto obligatorio. Esto dentro de un contexto amplio en el que se revise la Ley de Partidos Políticos, para convertirlos en instituciones realmente democráticas, con elecciones internas, doctrina, amplia convocatoria ciudadana, transparencia y clara rendición de cuentas”.

Las recientes denuncias que involucran a un considerable número de congresistas en múltiples investigaciones legales han puesto sobre el tapete nuevamente las reformas constitucionales pendientes, como la eliminación del voto preferencial. Desde que se aprobó la Ley de Partidos, después de una intensa negociación y venciendo las resistencias de agrupaciones políticas incluso de larga trayectoria, quedó claro que esta norma tenía vacíos.

En un país donde carecemos de un real sistema de partidos, se requieren normas claras que eviten –como podemos comprobar hoy– la proliferación de movimientos sin ideología o programas de gobiernos, y el ingreso al Parlamento de personas con hojas de vida cuestionable.

La valla electoral fue un paso importante: sentó un precedente para frenar la dispersión del voto en propuestas políticas improvisadas y electoreras, pero quedaron pendientes las distorsiones que suele generar la formación irregular de las listas congresales.

La Ley de Partidos tiene que perfeccionarse y ello implica medidas puntuales, reseñadas en esta columna, como actualizar doctrina y propuestas partidarias, reformar cuadros, formar líderes y equipos técnicos. 

Además, debe restringirse el ingreso de invitados e institucionalizar y hacer efectivas las elecciones internas, con supervisión de la ONPE. Se requiere establecer mecanismos de control y de sanción para el manejo de los fondos partidarios, facilitar la supervisión de los aportantes y sus contribuciones por parte del Jurado Nacional de Elecciones y la Unidad de Investigación Financiera.

Volvemos a repetir: el nuevo Congreso no puede sustraerse de la grave responsabilidad que le atañe de recuperar su prestigio, dar las leyes que demanda el interés nacional y garantizar el éxito del nuevo gobierno. Para ello tiene que abordar estas reformas que, por desidia, irresponsabilidad o cálculo politiquero, fueron postergadas reprensiblemente.

Entre el 2006 y el 2011 nada hizo por aprobar el voto facultativo o eliminar el preferencial, dentro de un paquete de acciones orientadas a modernizar la institucionalidad partidaria. Qué decir de los proyectos para restituir la bicameralidad o revocar congresistas. Convendría que este Parlamento, en estos días particularmente vilipendiado, inicie el proceso de reformas en beneficio del país y la imagen actual del Legislativo.

* Periodista.

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