sábado, 15 de octubre de 2011

OPINIÓN…El auténtico liderazgo

Autor:
Óscar Rodríguez Vargas * 

Para dirigir hay que predicar con el ejemplo. mEl verdadero objetivo de un líder es ser un servidor de la sociedad, de su comunidad y, en una empresa, de sus empleados ayudando a crecer a sus subordinados. En suma, busca el interés común más que el propio.

Un abanderado que sirve pasa por encima de él mismo y se proyecta hacia un propósito noble, no lo mueven intereses egocéntricos sino los objetivos comunes de una organización.
 
Uno de los elementos más importantes para que una compañía sea considerada como un lugar propicio para trabajar es la confianza del personal en la empresa y en sus dirigentes.
 
La confianza se genera cuando el líder es auténtico, cuando actúa con transparencia, no sólo en sus actos, sino también en sus intenciones cuando ellas coinciden con lo que predica.
 
El liderazgo moderno propone una serie de conductas que permiten influenciar en los subordinados. Pero este fin sólo puede lograrse exitosamente si primero los directivos cambian como personas y dan el ejemplo, haciendo sentir a los demás parte integral de sus valores.
 
El jefe debe ser un modelo para sus seguidores. Ha de ser admirado, respetado e inspirar confianza. Los empleados se identifican con el líder eficaz y pretenden emular sus conductas. Para lograr dicha admiración, debe expresar su integridad y demostrar elevados principios morales.
 
Cuando actuamos en contra de nuestros principios solo para conseguir resultados, podemos volvernos exitosos, pero alcanzamos una satisfacción poco duradera. Cada acto en contra de nuestra esencia genera, luego de algún tiempo, que nos sintamos intranquilos y carentes de afecto. En cambio, actuar según nuestras convicciones nos da una sensación de felicidad, propósito y coherencia.
 
La vida es una escuela de retos y dificultades. Enfrentemos los obstáculos dejando que nuestros principios nos guíen hacia la verdadera felicidad. Sólo si procedemos con integridad, según nuestras convicciones, podremos alcanzar una vida con tranquilidad y paz interior.
 
Los valores se aprenden con el ejemplo. Si nuestra conducta es negativa, promoveremos los "antivalores" en nuestro entorno (familia, empleados y amigos).
 
Cuando decide sobre la base de sus principios, no siempre gana en el corto plazo. Empero, todas las decisiones que tome sin tener en cuenta sus convicciones resultarán desastrosas en el largo plazo.
Las resoluciones que dan más felicidad son aquellas en las que pasando por encima de usted mismo busca el bienestar de terceras personas.
 
Por lo común, las evaluaciones de desempeño se centran en los atributos de los directivos. No nos dediquemos solamente a desarrollar los atributos de nuestros líderes. Debemos asegurarnos de crear un sistema en el que estén orientados a producir resultados.
 
El jefe puede tener las mejores intenciones y hacer un enorme esfuerzo para ser consecuente con su visión, pero si estas intenciones no son percibidas con claridad por los trabajadores, pueden terminar aniquilando su liderazgo.
 
El líder debe dedicar tiempo y esfuerzo para informar apropiadamente a sus seguidores sobre sus intenciones y pretensiones. Mientras más información distribuya, las percepciones de sus subordinados irán más acorde con la realidad.
 
* Periodista

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