Autor:
Giuliana Santiago More *
En el Perú, la educación siempre ha sido cuestionada al no garantizar, desde el punto de vista de los especialistas, la calidad que requiere en la formación de niños y adolescentes, más aún pensando en el futuro del país, el cual estará en manos de estos escolares.
La calidad está relacionada con el nivel de desarrollo al que aspira llegar un país de la mano de sus ciudadanos, y se promueve a partir de políticas gubernamentales. Lamentablemente en el país, las gestiones que se han sucedido desde 1821, no han logrado un proyecto integral.
Esto ha quedado claramente demostrado por medio de las pruebas internacionales como la denominada PISA, cuyos resultados ubican al país en el puesto 62, de un total de 65. Esto en lo que se refiere a comprensión de lectura y a razonamiento matemático, consideradas las materias bases para promover el proceso de enseñanza – aprendizaje de otros temas.
Las distintas experiencias a manera de sondeo que se han realizado con videos y grabaciones también dan a conocer el bajo nivel educativo, con preguntas sencillas y directas que ponen en aprieto a los estudiantes. Mientras algunos sonríen al verse sometidos a esos exámenes, otros muestran preocupación.
Si bien es cierto, la opinión de los especialistas es firme y directa, en cuestiones de calidad, lo que hoy preocupa es la visión que tienen los niños y adolescentes. Esta se ha recogido por medio de una encuesta nacional. Los resultados dan cuenta de que, contrario a lo que opinan los adultos, para los menores en edad escolar, la educación que reciben es buena y les satisface.
El número de encuestados de este estudio, cuyos resultados fueron presentados hace unos días, fue de 1202. De esta cifra, el 72% de los niños entre 8 y 12 años, y el 61% de adolescentes entre 13 y 18 años, fue el que le dio esta calificación a la educación peruana.
De los resultados hay algo importante que destacar. Lo han dicho los realizadores de la encuesta –una empresa privada- y también es necesario que los adultos lo asuman: ¿Cuáles son las expectativas que tienen los estudiantes en cuanto a calidad? ¿Cómo van a poder superarse si se contentan con lo mínimo que les ofrece la educación hoy en día?
Resulta importante analizar estas interrogantes porque precisamente son los niños y adolescentes en edad escolar quienes deberían conceptualizar el término “calidad”, y exigir a docentes e instituciones que la garanticen, tanto a nivel estatal como a nivel privado.
Un niño o un adolescente que hoy califica a la educación como buena, tendrá pocas expectativas para exigir una óptima calidad en la educación universitaria, para ser un excelente profesional, para esforzarse en la vida, para saber brindarle a los demás un óptimo apoyo, y sobre todo para asumir retos que le beneficien al igual que a la comunidad.
En esta tarea, cumplen un papel importante los padres de familia, pues son los primeros que deben exigir calidad y proyectar en sus hijos la exigencia a los maestros e instituciones educativas. Con esta experiencia, los escolares asumirán los requisitos mínimos para calificar y/o exigir, no sólo en el campo educativo sino también en el profesional.
Pero también la solución esta en las autoridades. La voz que se ha dejado escuchar de estos menores, es una alerta respecto a lo que los adultos están haciendo en su rol de promover el deseo de superación en las nuevas generaciones. Hay entonces una labor urgente que realizar.
* Mgtr. en Educación.
Unviversidad Privada de Piura - UDEP
Unviversidad Privada de Piura - UDEP

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