lunes, 17 de octubre de 2011

OPINIÓN…Tiro penal y fair play


Por un lado, muchos políticos –y tengo la intuición de que también la opinión pública– consideran que los periodistas que difaman, calumnian o injurian deben ser sancionados con penas rigurosas que incluyan la posibilidad de ir a la cárcel.

Por el otro, la mayoría de periodistas considera que la sanción penal para los delitos cometidos por la prensa es –como señaló ayer este diario en un dossier sobre el tema– una forma de censura encubierta que afecta la libertad de expresión.

Detrás de este debate, sin embargo, hay otro que es mucho más relevante para mejorar la posibilidad de que el periodismo contribuya al fortalecimiento de la democracia.

Por un lado, hay políticos que odian al periodista que fiscaliza y critica al poder –es decir, al ‘periodista’, pues lo otro es el trabajo del relacionista público– y articulan esfuerzos irregulares con algunos malos jueces para sacarlos del camino.

En el Perú hay, ciertamente, ejemplos de este tipo, como el que ha puesto en la cárcel de un modo injusto al periodista Paul Garay. Pero el caso más notable es el del presidente ecuatoriano Rafael Correa y su atropello descarado al diario El Universo, el cual –no perder de vista– no ha puesto en la cárcel a nadie, pero sí le ha clavado una multa de US$ 40 millones que tiene un efecto igualmente demoledor sobre la libertad de expresión.

Por otro lado, el periodismo debiera ejercer su papel con responsabilidad, y eso es algo que también suele ser violado con frecuencia en el Perú, tal como ocurrió en la última campaña electoral. Porque, no debe olvidarse, en esos meses hubo grupos que demolieron la decencia periodística sin que, hasta ahora, se hayan tomado la molestia de ofrecerle disculpas al país, y seguramente en estos días de la cita de la SIP en Lima ellos mismos se van a pavonear con arengas a la libertad de expresión.

Mario Vargas Llosa –quien será premiado en la cita de la SIP– no dejó de escribir en El Comercio y se marchó a La República de puro engreído; a las periodistas Rosa María Palacios y Patricia Montero no las botaron de América TV y Canal N por aburridas;  Perú.21 no difamó con descaro a candidatos por descuido; Jaime Bayly no fue millonariamente contratado por Canal 4 , al final de la campaña, por divertido.

El debate sobre la despenalización de los llamados delitos de prensa es, insisto, interesante, pero creo que más importante es desenmascarar a los políticos que persiguen –con sus jueces– a la prensa libre, así como a los periodistas que desprestigian este oficio.

* Periodista.

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