Escribe:
Ricaldi Ramírez Ruiz (*)
Las problemáticas que afectan específicamente a la ciudad de Talara, nunca se van a solucionar, si la mentalidad como ahora, se sigue concentrando en: entregarlas para su manejo a la improvisación, lejos del alcance de una política técnica y especializada, confiándolas a personas neófitas en el tema. Para confirmar, miremos la presentación de los mercados, la limpieza de la ciudad, la dosificación del trabajo y recursos humanos de la propia municipalidad, el desorden de la ciudad con ausencia de la zonificación; el transporte urbano, constituido en un lío con disputas entre "empresarios", enmarañamientos y presencia de unidades que hace mucho tiempo han debito estar jubiladas.
Como consecuencia de la falta de seriedad, respeto y autoridad para manejar con eficacia estas políticas que son la esencia y la razón de ser para una ciudad bien presentada; en esta última semana el cráter del sector transporte ha eclosionado poniendo en evidencia la gravidez de lo que allí se cocina. Intereses creados por todo lado, disputas, hechos protegiendo intereses advenedizos; una realidad impávida, mientras que el escenario principal deviene en horroroso, deprimente, inadecuado para una ciudad importante que acusa un atraso espeluznante.
Lamentablemente no sabemos si el señor alcalde llevó en su agenda a España, este crudo problema que le permita traer desde allá -ahora así está la moda-, las recetas, las medicinas que puedan ordenar, poner las cosas en su sitio, recomponer, introducir una urgente reingeniería en todo el sector tránsito, transporte, presencia de unidades socialmente viables para asumir el servicio masivo de pasajeros dentro del circuito urbano.
Nadie ofende si apreciamos el tema comparándola con una hermosa olla de plata, pero llena de grillos. La olla es valiosísima, lamentablemente la han dejado en manos de gente cuyo única carta de presentación es haber sido antiguo miembro del partido del Arquitecto Fernando Belaunde. Ese es el gran pecado, y todos sabemos el destino reservado cuando una ciudad se maneja con irresponsabilidades inauditas.
En puridad, los contrastes que erupcionaron la semana que ha terminado y seguramente que continuarán; se determinan cuando se denuncian: (1) que el tránsito vehicular de colectivo urbano, lo maneja empresarios mafiosos; (2) Esos empresarios mafiosos datan desde tantos años y no cuentan con unidades propias, luego viven, parasitan del esfuerzo ajeno; (3) Las licencias, rutas, concesiones, extrañamente son manejadas ilícitamente donde seudos transportistas perciben más ingresos que la misma municipalidad; (4) Que a nadie le importa que el parque automotor de unidades rurales (combis), taxis colectivos que circulan, son unidades obsoletas con gran peligro para la integridad del pasajero; (5) Que esos sectores equivalentes a grupos mafiosos, no permiten que sectores inversionistas renueven un servicio otorgando la calidad que merece el señor usuario.
En este maremágnum sobrevive el precario estado de este importante básico servicio en la ciudad petrolera de Talara. Amén de otras disputas entre politicastros del partido Acción Popular que se sienten con todos los derechos de asumir las gerencias y responsabilidades municipales. Incluyendo a un señor empresario transportistas quien por ser de ese partido al borde de la desaparición política, cree que tiene derecho en asumir la oficina de Tránsito Municipal, convirtiéndole en juez y parte.
Mientras en el día a día al interior del Palacio Municipal se dan grandes riñas, disputas, se presentan y se rechazan expedientes de nuevos empresarios. Mientras las oficinas municipales ya mismo se convierten en la "Bombonera de Mauro Mina", la otra verdadera realidad en el campo de los hechos, presenta una película imprescriptible: Paraderos desordenados, semáforos que emulan a Julio Iglesias... un día se encienden, otros no; combis destartaladas que circulan sin revisión técnica ni SOAT; pequeños transportista obligados en pagar cupos para que los dejen trabajar, encima de ello, son maltratados, coimeados por forajidos policías de tránsito convertidos en parásitos y sanguijuelas; pistas parchadas con saliva y mocus, y por ello, bien ganado el mote de: TALARA CIUDAD DEL PARCHE; calles, avenidas que son - "ring"- para formidables accidentes y muchas desgracias más.
La luz al fondo de túnel no se verá aparecer mientras la administración del médico Rogelio Trelles Saavedra, no determine que la política o problemática que hemos comentado, se debe responsabilizar a profesionales expertos y duchos en el tema y se retire a los correligionarios. De mantenerlos al frente de estas delicadas operaciones, se estaría reiterando que, no nos interesa el resolverle los males a la ciudad.
(*) Periodista
Director NoticiasTalara.Com
Prensa Digital

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