Mostrando las entradas con la etiqueta CARLOS TAPIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta CARLOS TAPIA. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de agosto de 2012

O P I N I Ó N


La PNP y la seguridad ciudadana


1).- Tema recurrente en la política del país. Los graves problemas de inseguridad y su relación con la larga crisis de la PNP se remontan a los comienzos de la década de los años 70 del siglo pasado.

La huelga policial del 5 de febrero de 1975 fue el resultado del abandono a los requerimientos policiales resaltados por la acelerada urbanización del país. Durante el régimen velasquista los ministros militares al frente del ministerio del Interior no sirvieron de mucho, y ya iniciado el terrorismo a inicios de los años 80, la situación fue de mal en peor; se militarizaron importantes contingentes policiales y se dejó de lado la lucha contra la delincuencia común.

La seguridad ciudadana fue abandonada a favor de la lucha contra el terrorismo. Durante el primer gobierno de García, la unificación de las antiguas fuerzas policiales (GC, PIP y GR), apresurada y politizada, ocultó sus principales problemas. En los años 90 del Fujimorismo creció la corrupción y la mayor presencia y control del montesinismo al servicio de intereses mafiosos.

2).- Fue en el 2001, durante el gobierno de transición de Paniagua, que el Mininter conducido por Ketín Vidal publicó las “Bases para la Reforma Policial”, interesante documento que proponía el carácter comunitario que debería tener la
Policía encargada de mantener la seguridad ciudadana. Diferente al de los cuerpos y Direcciones especializadas de la PNP (Dirandro, Dircote, etc). Lamentablemente esta propuesta cayó en saco roto y terminó en una pequeña sección de las comisarías dedicadas a la “atención al público y la participación ciudadana”. El famoso Sistema Nacional de seguridad Ciudadana, solo funciona cuando asiste el presidente de la República y las cámaras de TV, y sus comités regionales, provinciales y distritales se ahogan en su burocratismo, cansancio y ausentismo. Todo un fracaso.

3).- Ahora que, de nuevo, se ha abierto el debate sobre el tema, habría que insistir en la necesidad de señalar el carácter comunitario global que debe tener el conjunto de servicios que las comisarías brindan a los ciudadanos. Por esto se debe impulsar una audaz política de acercamiento permanente de este servicio policial local a las necesidades y urgencias de los vecinos para ganar su confianza de verdad; ya no bastan eventos deportivos, corte de pelo, etc. Ojo. Los vecinos deben ingresar a la comisaría como quien entra a un establecimiento compartido con otros vecinos, que consideran al servicio policial como un bien público y que debiera estar, por lo tanto, a su alcance en todo orden de cosas, incluido la evaluación y crítica como parte de su anhelo por mejorarlo.

En realidad, aunque no se crea, una mayor eficacia policial- además de mejorar sueldos y tecnologías- reposará en el empoderamiento de la población respecto del funcionamiento de las comisarías. Es decir, por ejemplo, que la autoridad democrática local realice encuestas acerca de qué opinan de la atención policial aquellos ciudadanos que requirieron sus servicios. Y que este resultado se incluya en la foja de servicios del oficial al mando de la comisaría y que sea tomado en cuenta para su ascenso. Van a ver cómo poco a poco el oficial y sus subalternos empiezan a dedicar más esfuerzo y tiempo a la
seguridad de sus vecinos. Y cómo estos se sentirán orgullosos de sus Policías.

martes, 31 de julio de 2012

O P I N I Ó N



Gran Transformación y Conga


Ollanta Humala acaba de transformar la Gran Transformación en una lista de programas sociales focalizados en la ayuda a los pobres, es decir “los que no pueden pagar” por ciertos servicios y que el Estado está tratando de financiar, en un estilo que es más novedoso en las denominaciones, que en el contenido y en el alcance de los mismos.
 
Esta es “la Gran Transformación”, dijo, como si estuviera afirmando una clave de identidad frente a la reiterada “interpretación” de sus antiguos enemigos y hoy aliados mediáticos en el sentido de que lo que rige ahora es la llamada “hoja de ruta” y mala suerte los que no se dieron cuenta, pero de la “transformación” que se trata ahora ya no es la de los planes de gobierno de 2006 y 2011, sino de algo así que estamos transformando.

No olvidar que la transformación a la que apelaba el nacionalismo electoral tenía como ejes el cambio constitucional para quitarle amarras al Estado y al país, el cambio del modelo económico para hacerlo menos dependiente del exterior y ampliar su preocupación social (trabajadores, pequeños productores nacionales, comunidades rurales y extremo pobres) y enfrentar la corrupción que permanece impune, construyendo un gobierno honesto. Era un cambio de rumbo. Ahora Humala dice que su transformación es Cuna-más, Beca 18, Pensión 65 y aumento del salario mínimo. No es que estén de más estos beneficios, pero por eso no era que se movilizaron millones de personas desde hace por lo menos siete años y se polarizó al país en dos bloques entre los que reclamaban la urgencia del cambio y los que se resistían o tenían miedo a cambiar. Hoy, mucha de la gente del cambio se siente traicionada por el curso tomado por el gobierno, y mucho del no cambio buscan las justificaciones para que Ollanta esté ahora cerca de ellos, aunque diga que está haciendo una “gran transformación”. Para los que esperaban una autocrítica o explicación del viraje de estos meses, decidido por su cuenta por la pareja Humala-Heredia, el discurso debe ser una frustración adicional.

El segundo asunto del discurso que tiene una relevancia política, más allá del dato de beneficiarios, es el que estuvo deliberadamente ausente, que es el del futuro del proyecto Conga. Impresiona que los analistas más agudos y algunos otros hayan enfatizado en que “algo tenía que decir”. Más chabacana, Luz Salgado simplificó: total Conga va o no va, que significa que el presidente debió usar la tribuna de 8 de julio para atizar la polémica. Pero es evidente que este silencio es casi el programa del gabinete Jiménez Mayor, que consiste en dilatar la actual “escucha” de los sacerdotes-facilitadores como mecanismo de distensión mientras se madura alguna salida al enredo con el compromiso de todas las partes.
 
Todo indica que para Humala, el lío de Conga no tiene solución a la vista y una fórmula como la del referéndum cajamarquino son demasiado riesgosas porque el gobierno ha comprometido su posición con la de la empresa. Entonces lo que quiere decir que la intención es quitarle prioridad a Conga, mantener la suspensión sin declararla, producir cambios en la legislación minera-ambiental en los siguientes meses y esperar los resultados electorales del 2014, para ver cuál es la correlación de fuerzas.

O sea la cosa no es que no volvió sobre va o no va, sino lo que quiso decir con su silencio. Y en Cajamarca creo que muchos van a entenderlo y decidir lo que harán a partir de ello.


lunes, 16 de julio de 2012

OPINIÓN



Movadef: acuerdo Guzmán- Montesinos



1).- Desde mediados de la década de los años 70 del siglo pasado, el PCP-Sendero Luminoso buscó organizar y conducir su trabajo de masas mediante sus llamados “organismos generados”, es decir, generados por ellos para captar y conducir la lucha reivindicativa detrás de sus escondidos objetivos. Así, como hongos que crecen en los terrenos húmedos, empezaron a aparecer siglas como MOTC (Movimiento de Trabajadores Clasistas), MFP (Movimiento Femenino Popular), SOPO (Socorro Popular), etc., etc.


Sin embargo, una vez iniciada su lucha armada, estos organismos se convirtieron en una frágil fachada de los grupos armados y terroristas del senderismo. Y, conforme la violencia y la represión crecían, sus miembros tuvieron que optar por abandonarlos o integrarse a las células propiamente del partido.

2).- Aunque no se recuerde, el rastro inicial del Movadef puede encontrarse hacia mediados de 1993, cuando el “presidente Gonzalo y la c. Miriam” solicitan conversar con sus captores, reconociendo haber sido derrotados (“¿acaso creían que íbamos a tomar el poder?...queríamos que ingresen los yanquis”). En realidad, ahora ya se sabe, como resultado de numerosas reuniones con el “interlocutor académico” (Montesinos), se acordó trasladar a la cúpula senderista ubicada en diversas prisiones del país al lugar de reclusión de Guzmán, para que los convenciera de la inutilidad de seguir con su lucha armada. Y de allí salió la coartada del Acuerdo de Paz.

Nunca hubo un Acuerdo de Paz, pero sí otros acuerdos. Además de los que privilegiaban las condiciones de carcelería de Gonzalo y Miriam, fueron dos los más importantes: a) El que ambos firmaran la carta, redactada por Merino Bartet del SIN, que
Fujimori utilizó en la Asamblea de la ONU- 1º octubre del 93- como muestra de la rendición del terrorismo senderista a escasos días de la realización del Referéndum, con el claro objetivo de favorecer la aprobación de la Constitución Fujimorista vigente hasta nuestros días; b) La publicación y difusión al interior de los núcleos de senderistas presos y también en las células del extranjero, de la crítica implacable contra la fracción “Proseguir” que pugnaba por continuar la lucha armada.

La tesis enarbolada por Guzmán en prisión sostenía que ya había terminado
LA PRIMERA Gran Ola de la Revolución mundial (con su captura, se entiende), y que la tarea ahora era acumular fuerzas y esperar la inevitable Segunda Ola, donde una remozada guerra popular iba a tener, ahora sí, una verdadera dimensión mundial. ¡Para lo que se requeriría preparar la militarización de todos los partidos comunistas! Pero, en realidad, la capitulación ideológica era total. La farsa había terminado y el cuento de la “jefatura mundial” también. El presidente Gonzalo dio paso al doctor Abimael Guzmán.

3).- Los únicos que se han militarizado son la banda armada de los Quispe Palomino del Vrae. Secuestrando niños y fagocitando la industria del
narcotráfico. De otro lado, los “acuerdistas” se transformaron en “solución política”, y después en “Amnistía general” (Guzmán, Montesinos, Martín Rivas, etc.). Cosa curiosa, los primeros reniegan de su pasado pero siguen matando; los segundos consideran que el terrorismo senderista fue la más grande y trascendente gesta social de nuestra historia, pero ahora combinan la falsificación de firmas para inscribirse en la ONPE con la lucha a favor del aumento del sueldo de los profesores.

lunes, 25 de junio de 2012

O P I N I Ó N



POR PROTESTAS: CONGA CAMBIO Y HUMALA BAJO


1).- Después de dos meses de espera, Newmont, principal socio de la empresa Yanacocha, ha declarado estar a favor de postergar las operaciones a tajo abierto de la explotación minera hasta dentro de dos años.

El compromiso para que, mientras tanto, se construyan los 4 reservorios de agua con capacidad de 14.5 millones de metros cúbicos y más de un centenar de reservorios multifamiliares, para abastecer a miles de familias campesinas de agua potable, es un logro de la protesta cajamarquina. También, el respeto a las lagunas Azul y Chica y que no se utilicen como botaderos-quiera o no Roque Benavides- es una salida respetuosa a favor de la mantención del paisaje natural. Esto ha redefinido el carácter del conflicto acerca de Conga.

2).- Este era el sentido de la orientación a que apuntaba la negociación y eventual acuerdo que se tramitaba el domingo 4 de diciembre del año pasado, entre Salomón Lerner, consensuada la propuesta con el ministro Giesecke, y los dirigentes cajamarquinos encabezados por Santos. Y que fue torpedeada desde
Lima, vía Valdés, para decretar el estado de emergencia e impedir el acuerdo.

3).- Pero la protesta cajamarquina ha logrado volver a poner las cosas en su lugar. Ya, en enero, las poses autoritarias de Valdés como Primer Ministro hicieron crecer el avance de la protesta desde las calles y plazas de las provincias hasta expandirse a la ciudad de Cajamarca. La rápida selección de los miembros de la Comisión para el Peritaje Internacional, 16 de febrero, ya mostraba que el gobierno se daba cuenta del avance de la protesta. Las movilizaciones y paros, los pronunciamientos de alcaldes, la universidad y colegios profesionales de Cajamarca, le dieron amplio sostén y legitimidad para la formación del Comando Unitario a favor de Conga no va. El informe del peritaje internacional, el 17 de abril, no cambió nada. Los ánimos se caldeaban cada vez más. El 20 de abril el presidente Humala en un mensaje a la nación exige, cuadriplicar la capacidad de los reservorios, no tocar dos lagunas y exigir 10 mil puestos de trabajo. Pero ya estaba en marcha la convocatoria a la huelga indefinida a partir del 31 de mayo.

4).- Ya sabemos cómo se ha desarrollado la huelga y cómo no se cayó en la provocación. Hoy, Cajamarca quiere ser escuchada por el gobierno y el presidente, dejando de lado mezquindades, debe de recibir a los representantes de la protesta cajamarquina. Ha llegado el momento que estos asuman también la responsabilidad de supervisar y fiscalizar lo prometido. En realidad, es bastante lo conseguido si lo comparamos con lo que el inicial EIA le concedía a
Yanacocha. Faltan dos años y largo el camino por recorrer. La posibilidad de suspender la huelga no debería ser descartada. Tampoco la realización de un referéndum. Los halcones de los dos lados quieren que la huelga continúe, unos porque quieren reprimirla y encarcelar a Santos y otros dirigentes; y los otros, porque quieren llevar la protesta hacia el despeñadero. Sin embargo, como siempre, un Comando Unitario de Lucha debe permanecer vigilante. Valdés ya cayó y no se da cuenta. Existe un plazo de dos años para restañar heridas y ganar confianzas. Pero, la lección de la protesta cajamarquina, está ahí; con su ejemplo, ha conseguido dar inicio a un nuevo pacto para la explotación minera en el país .
 

lunes, 11 de junio de 2012

N A C I O N A L E S



La gran mentira y sus consecuencias

Conforme pasan los meses, las dudas se despejan y la ruta emprendida por el gobierno queda más clara. De ahí que repensar el origen, el por qué y el cómo del viraje presidencial se hace de una imperiosa necesidad; para saber cómo actuar y prevenirnos de un futuro lleno de dificultades y escollos contra el movimiento popular y las fuerzas que continúan apostando por un verdadero cambio.


El continuismo neoliberal sigue adelantando a todo galope, avasallando las voluntades que se le atreven a enfrentar, ya que la lucha es muy desigual. Mientras que se fagocita la democracia a favor de los poderosos intereses de siempre, nacionales y extranjeros, un interesado velo propagandístico ha logrado distraer el análisis y ocultar la verdad.

Así, se quiere legitimar esta realidad como si hubiera sido el resultado de las elecciones. Se dice que Humala ganó en la segunda vuelta gracias al apoyo de los sectores liberales y de la centro-derecha. Se nos repite hasta el cansancio que el nacionalismo y los sectores de izquierda apenas alcanzaron el 32% de la votación en
LA PRIMERA vuelta, y que los 20% restantes decidieron La Victoria en la segunda. Verdad de perogrullo. Pero habría que preguntarse ¿Era posible que Alejandro Toledo y Perú Posible hicieran campaña a favor de Keiko Fujimori en la segunda vuelta? ¿Alguien se podía imaginar a los Vargas Llosa, padre e hijo, proclamando que su voto, aunque tapándose la nariz, iba a favorecer a la hija del dictador?

En realidad,
La Victoria de Humala se hizo posible porque compitió contra Keiko Fujimori. Era la única candidatura a la cual Humala podía ganarle la presidencia. El antiFujimorismo estaba cantado, era lo que hacía posible La Victoria de Humala al fortalecer las filas de sus seguidores. Pero, por arte de birlibirloque, la derecha y los medios nos hicieron creer que Humala ganó porque se comprometió a desechar las propuestas de la Gran Transformación. Y convenció a no pocos de sus principales seguidores “que había que echarlas al tacho de la basura”… ¡para ganarle a Keiko Fujimori!

Así se inició la operación política para expropiarle a los movimientos sociales y populares, al auténtico nacionalismo y la izquierda, su victoria electoral; y también la legitimidad y derecho ganados a pulso por las mayorías de llevar a la práctica el programa de la Gran Transformación. Al principio con el consentimiento a medias y después con pleno entusiasmo de Ollanta y su estrecho “círculo de hierro”, que todos sospechamos para qué planes e intereses ya trabaja. Por eso, primero la confusión y después el desaliento que ganó las voluntades del mundo popular que entusiastamente había creído en las promesas electorales del candidato Humala. Sin embargo, el tiempo cura las heridas y el desaliento no dura mucho cuando se trata de luchar por causas justas y las nuevas tareas apremian.

De ahí que la actual disputa es entre quienes consideran que las protestas en curso, y las que se vienen, son obra de agitadores y extremistas, y los que consideramos que son una muestra que el mensaje de la campaña electoral de Ollanta, no ha muerto. Está vivito y coleando, pero ahora enarbolado por multitudes sin rostro y con sus muertos cuyos nombres nadie recuerda.


Antología de las promesas


El Presidente Ollanta Humala ha prometido cumplir las promesas que hizo para ser elegido y las que formuló al asumir el cargo. Ahora que se acerca el 28 de Julio, día en que debe dirigir un mensaje a la nación, creo que es bueno recordar esas promesas.
El Presidente no puede –no debe– haber olvidado lo que dijo al recibir en el Jurado Nacional de Elecciones las credenciales de mandatario electo:

“Gobernaremos con responsabilidad y coherencia con el programa que ha recibido la confianza ciudadana. Debe acabarse la práctica muy común de que termina gobernando un programa que no ha ganado. (Subrayado en el original). Considero que un principio básico que hace legítima la democracia es que se cumplan las promesas y que se lleve a la práctica el programa por el que votó el pueblo.”

En esa misma ocasión expresó: “Ratifico mi voluntad de prevenir y solucionar los conflictos garantizando al mismo tiempo las inversiones y la explotación de recursos naturales con respeto a los derechos y libertades de los pueblos indígenas y de las poblaciones locales, junto con los estándares de medio ambiente que no solo demandan la ley nacional y los convenios internacionales sino, sobre todo, las futuras generaciones”.

El mensaje inaugural del Presidente contiene este párrafo, que, a la luz del conflicto Conga, adquiere actualidad:

“El incremento desmedido de los conflictos, muchos de ellos absurdamente violentos, demuestra, día a día, que es urgente reparar las injusticias, corregir el rumbo y restablecer el diálogo en nuestra sociedad.”

La promesa dialógica iba más allá de los conflictos:

“Nuestro ideal de cambio no se concibe sin concertación, sin diálogo político y sin el protagonismo de la gente. Con ese propósito, instalaremos un Consejo Económico y Social, en base al actual Acuerdo Nacional cuyas políticas hemos suscrito. Este Consejo será dirigido desde la Presidencia de la República con el acompañamiento del Presidente del Consejo de Ministros, y estará integrado por empresarios, trabajadores y representantes de la sociedad civil. Se abocará a elaborar estudios para la implementación de políticas públicas del gobierno y tendrá un carácter consultivo.”

Aquel 28 de Julio, dijo asimismo el Presidente:

“Se alentará la actividad privada sobre los recursos naturales, pero éstos serán explotados en condiciones de respeto a las poblaciones, a los trabajadores y el medio ambiente.”

Y afirmó enseguida:

“Las ganancias extraordinarias de las empresas mineras deben contribuir al esfuerzo nacional en pro del combate contra la pobreza.”

Al pie de esas promesas, hay otras que se han cumplido, como el aumento del salario mínimo, y algunas de carácter asistencial, que, como se ha señalado, podrían haber sido aplicadas por cualquier gobierno conservador.