viernes, 4 de noviembre de 2011

REALIDAD DELINCUENCIAL
RICHARD KINBOLL

La ciudad de Talara vive un calco perfecto de las ocurrencias mas peligrosas del pais.  Nada le es extraño.  Si se diera el caso de establecer un ranking, estaría entre las mas  peligrosas con elevado índice de una selecta amalgama de delitos.

Por esta terrible situación, la ciudad vive "jaqueada" con el agravante que ella, no cuenta con los recursos, la logística que le permita afrontar la situación. Todo es muy extraño, si partimos del hecho que es una ciudad petrolera, todos apostaríamos, a que el Estado debería tener concentrada una seguridad a prueba de balas; lamentablemente eso no es así.

En esta ciudad sus gentes viven asustadas, el peligro es latente, nadie se escapa de ello.  Aquí no se siente los incrementos de medidas de seguridad que se anunciaron escasamente unas semanas atrás;  las formulaciones de los delitos se han incrementado antes de reducirse o replegarse la acción temeraria de la delincuencia, mas  bien ahora aparece potenciada.

Como si fueramos Lima, Callao, los barracones i/o otras ciudades muy peligrosas como Trujillo; así de igual, aquí todos los días capturan a narcos y ellos siguen evidenciando su presencia; asaltos se registran a la vuelta de cada esquina, raptos, violaciones; en fín de todo como en botica.

Empero, existe una novedosa actividad delincuencial donde Talara le gana a todas las ciudades del Perú; ella se refiere al robo del crudo petrolero, construcciones de refinerías no muy clandestinas y a plena luz del día.  Los "roba crudo", les meten bala a los policias cuantos intentan oponerse a estas espeluznantes actividades.

Las fuerzas del orden no pueden, quedan chicas para neutralizar este daño que se le está causando a la industria petrolera nacional.  El colmo de los colmos, se da en algunas viviendas del cono sur de la ciudad, que tienen instalaciones clandestinas internas, pequeños oleoductos en sus domicilios; como si fueran grifos, para manipular y succionar a su regalado gusto el robo del  oro negro.

Y finalmente, como lo vienen haciendo desde el interior de las mas peligrosas cárceles de Lima y balnearios, aquí tambien destacamos los chantajes por intermedio de las llamadas telefònicas:  te  alineas, te brindamos protección o alistas tu maleta para un viaje inesperado.

La situación es bien delicada, el crimen tiene controlado todo y esa es la respuesta que empresarios, profesionales se ven obligados en pagar cupos, aceptan ponerse un chaleco aunque no le guste. Es una realidad casi, casi parecida a la protagonizada por el Chicago de Al-capone. Que Dios nos proteja.

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