lunes, 5 de setiembre de 2011

OPINIÓN... El dilema de Susana Baca

Autor:
Giovanna Pollarolo Giglio (*)

Mientras se encontraba en Nueva York promocionando un disco, Susana Baca debió cancelar las presentaciones que tenía programadas para regresar a Lima . “¿Qué hace la ministra de Cultura en gira de promoción en lugar de ocuparse de los asuntos de su ministerio?”, le habrá preguntado el presidente Humala. A lo que ella habrá respondido: “Esta gira estaba planeada mucho antes de que fuera nombrada ministra, recuerde, usted, que cuando me ofreció el cargo yo le expliqué que tenía compromisos ya hechos”. Ollanta habrá recordado la escena. Porque Susana regresó de inmediato a Estados Unidos para presentarse en el Mayne Theater de Chicago.

El dilema es inédito en nuestra historia, pues lo usual es que en cuanto un ministro asume el cargo, suspende sus actividades profesionales, por lo menos frente a los medios y en el discurso oficial. Se entiende que este cargo es de dedicación exclusiva e incompatible con las actividades profesionales privadas.

Por primera vez tenemos una ministra que es también artista, y si bien esta actividad se cataloga como actividad profesional, nace de una necesidad expresiva impostergable: “Si yo no canto, me muero”, ha confesado Susana; y palabras similares podrían ser dichas por un pintor, un escritor o un músico. Pero cuesta imaginar a un abogado, arquitecto, empresario o médico afirmando: “Si no litigo, diseño, invierto, curo, me muero”. Tal vez se podría concluir en que los ministros artistas merecen otro trato. ¿Usted qué opina?

(*) Escritora.

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