miércoles, 6 de julio de 2011

OPINIÓN…

Réquiem al Dr. Diómedes Oyola Silva (*)

La noticia se recibió en la población de Talara, desde las primeras horas de este lunes 4 de julio; de inmediato tristeza por doquier, recuerdos imperecederos que deja la persona, son grados infatigables de aprecio.  Por todos los corrillos, la noticias era fulgurante, ha muerto Diomedes, la muerte como un ladrón, lo visitó en día domingo sobre las diez de la noche; amigos y familiares en Lima que formaban una corona de cuidados intensivos alrededor de su cabecera, de inmediato comunicaron a Talara, lugar considerado como su segundo terruño.  Hay que comunicar a Talara, donde ya saben de su enfermedad y tiene muchísimos, una legión de amigos.  Esos amigos nunca vieron las diferencias, apreciaron la calidad de persona, amiguero, campechano, humilde, sincero, polemista, hombre culto; muchos repetían era un encanto, era fascinante escucharle; versado, inteligente, entretenido…Así, era sencillamente DIOMEDES OYOLA SILVA.

DIÓMEDES OYOLA SILVA, nació en su querido Tumbes, estudió y se convirtió en hombre de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.  Ingresó a ella en tiempos donde un provinciano tenía que demostrar su gran preparación e inteligencia.  Por aquellos años, no muchos, era mucha la pretensión de ingresar a San Marcos. 

Hasta el año de 1998 solamente habían alcanzado el grado de Doctor en Derecho apenas unos diez abogados de todo el Perú;  entre ellos,  DIÓMEDES OYOLA, pero eso nunca lo envaneció, siempre fue sencillo, servidor, eficiente. Miró la política por encima de sus pasiones.  Fue un socialista muy dueño y convencido de las prédicas de Luciano Castillo Colonna, fundador del Partido Socialista en el que militó en los momentos altos y bajos de su historia.  Nunca cometió el pecado de subestimar a otros por razones de ideas.

Fue convocado por Rodolfo Sánchez Torres y desde la Oficina de Asesoría Jurídica dio cátedra de responsabilidad, de capacidad.  Fue de aquellos políticos raros, místicos; no podrá encontrarse una sola persona que diga que fue maltratado, que se negó atender las demandas de la ciudadanía.  DIÓMEDES OYOLA SILVA a su paso dejaba amigos y amistades entrañables.  Ha muerto DIÓMEDES, pero su aureola, su recuerdo, la estela de virtudes y desprendimientos, seguramente que serán más virtuosas que la misma muerte.

DESCANSA EN  PAZ. DIOMEDES

(*) CONSEJO DIRECTIVO
     ASOCIACION DE PERIODISTAS DE TALARA
     ASPETA.

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