sábado, 4 de febrero de 2012


N O T I C I A S    N A C I O N A L E S

La actividad petrolera fue el primer impulso para el turismo marino


El "descubrimiento" de Cabo Blanco como centro de pesca deportiva tuvo lugar en el año 1935, cuando Thomas G. Stokes, un ciudadano canadiense que vivía en Lima, habiendo escuchado historias fabulosas de pescadores comerciales acerca de la abundancia y el tamaño de los peces en Cabo Blanco, se las arregló para llegar al sitio en un viejo bote a "echar una mirada".  

En ese viaje pescó un Merlín Negro de 601 libras (más de 270 kilos). Al año siguiente regresó y pescó otro de 712 libras (320 kilos, aproximadamente).

En aquella época la Grace Line tenía en Talara su base de operaciones, tanto para su línea naviera como para su línea aérea (Panagra), y los fanáticos de la pesca de altura –entre los que se contaba a Ernest Hemingway– que se aventuraban a viajar al Perú para tentar las fabulosas aguas de Cabo Blanco eran muy bien recibidos y alojados en Talara por personal de la International Petroleum Company, quienes tenían a su cargo la concesión de sus campos petroleros y cuyos principales directivos eran canadienses que se esmeraban por atender a tan peculiares visitantes.  

Una vez en Cabo Blanco, los pescadores dependían enteramente de la generosa hospitalidad de los residentes petroleros de la petrolera inglesa Lobitos Oil Company, quienes los alojaban en sus propias residencias.

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