jueves, 21 de julio de 2011

OPINIÓN…Ollanta Humala…ni familia, ni amigos

Escribe: Andrés Abad Tejada (*)

El viaje de Alexis Humala a Rusia, donde fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país y por empresarios de una poderosa compañía de gas, sirvió como un buen pretexto para algunos medios que intentaron opacar la visita de Ollanta Humala a Estados Unidos, donde se reunió con la secretaria de Estado Hillary Clinton y también fue objeto de un saludo afectuoso por parte del presidente Barack Obama.

Para algunos diarios y medios audiovisuales el viaje de Ollanta quedó en un segundo plano, pues prefirieron destacar la reunión que sostuvo su hermano en Moscú, y todo porque, según los trascendidos, Alexis se presentó como representante del presidente electo y con poderes para negociar asuntos energéticos. Desde Washington se divulgó un comunicado breve del Partido Nacionalista negando que Alexis hubiera viajado en representación de su hermano. Pero las especulaciones fueron lo suficientemente difundidas para desatar el escándalo esperado justo antes de la toma de posesión.

Cruzando toda la información a la mano de quienes en realidad resultaron ser los actores principales del tema y la opinión de líderes y analistas políticos, se puede afirmar que no había agenda alguna sobre esa reunión en Moscú, pues la Cancillería peruana la ignoraba, y al parecer todo había sido manejado por la embajada rusa en Lima. De ser así, los servicios de inteligencia rusos, que mantienen en sus filas a oficiales de la ex KGB, habrían intentado utilizar a Alexis como un peón para penetrar en el entorno de Ollanta.

Lo trágico de todo esto es la mala suerte de Ollanta Humala de tener los hermanos que tiene. Por ejemplo, el mayor enemigo del presidente electo es su hermano Ulises Humala, y vaya a saber por qué razones. Otro es Antauro, quien durante el proceso al que fue sometido por el asalto a la comisaría de Andahuaylas, trató por todos los medios de comprometerlo. Y ahora aparece Alexis, cuya actuación le ha creado el primer gran problema al flamante mandatario electo, que de ser cierto jaqueará la actuación del gobierno y petardeará la posibilidad de impulsar la lucha contra la corrupción, una de las plataformas de su plan de gobierno.

Sin duda que se debe investigar no sólo el viaje de Alexis sino también qué fue a conversar, porque si su objetivo era emprender negocios con la poderosa empresa gasífera, otros eran los medios y caminos más adecuados y no tomar el nombre de su hermano, asegurar que llevaba su representación y además cursar una invitación personal para la ceremonia de toma de posesión del mando.

Y esa investigación debe hacerla el actual Congreso de la República y también efectuarla el mismo Partido Nacionalista por más alto dirigente que sea Alexis, pues no se trata sólo de un tema personal sino algo que compromete las relaciones del país. Y nadie, salvo las autoridades, puede llevar adelante ese tipo de relaciones.

Lo más aconsejable en circunstancias como ésta, es que el presidente electo separe de su entorno más cercano a los miembros de su familia. No vaya a ocurrir lo mismo que pasó con el ex presidente Alejandro Toledo que tuvo que tragarse más de un sapo por los abusos y excesos cometidos por miembros de su extensa familia, amparados en su condición de hermanos, primos y sobrinos.

Y es que desde el inicio del partido las reglas deben estar establecidas. Basta respetar la Constitución del Estado y las leyes de la función pública. De tal manera que ni la más mínima sombra del nepotismo manche su gestión. Es difícil, porque dada nuestra psicología y manera de ser propia de los peruanos, es fácil ampararse en los parientes que están en el poder para sentirse parte de ello.

Cuántas veces se escucha airadas respuestas de quienes son intervenidos por la autoridad, sacando a relucir su condición de hijos, sobrinos o hermanos de un general, un congresista, un fiscal o un juez, con un tono de amenaza para que la autoridad, especialmente, la policía, deje de hacer cumplir la ley.

En efecto, varios analistas políticos han opinado que el presidente electo Ollanta Humala debe decir que ningún familiar o amigo participará del gobierno si no respeta la democracia e institucionalidad del país y asegurar que se ha aprendido de la experiencia que dejó Alexis Humala, un caso que le dio carne a los cocodrilos de la derecha.

Por eso tenemos que reiterar, si Alexis Humala, quien ha admitido que se reunió en Rusia con empresarios y representantes del gobierno para ver temas de gas, pesca, petróleo, energía nuclear e inclusive se entrevistó con un vendedor de armas; entonces, por respeto a los miles de peruanos que apostaron por Humala Tasso y que los atrajo el slogan “La honestidad es la diferencia”, el  presidente Ollanta Humala debe decir que se ha aprendido de la experiencia, que se compromete a que ningún familiar ni amigo pueda participar del gobierno, si no se sujeta a las reglas democráticas y a la institucionalidad política de un gobierno que quiere transformar el país.

Pues, valgan verdades, ya es tiempo que las cosas cambien para la salud y progreso de nuestro país. Salvo mejor parecer.

(*) Comunicador Social
Editor NoticiasTalara.Com

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