viernes, 15 de julio de 2011

Especial… COMPROMISOS

Promesas que no pueden olvidarse (*)

Ollanta Humala es, como se ha dicho en el extranjero, un viento fresco que ha entrado en una casa de ambiente cargado y vicioso. Lo primero que tendría que hacer, para diferenciarse del pasado que dice no encarnar, es respetar sus propios compromisos. He aquí una lista de la inmensa tarea que le espera. A continuación el enfoque de la periodista Melisa Pérez Huaringa.

Ollanta Humala ganó la presidencia del Perú en una de las elecciones  más reñidas y polarizada de los últimos años. Su promesa de llevar a cabo “el gobierno de la gran transformación, de la concertación y de la inclusión social” fue avalada por más del 51% de los votantes, en su mayoría del interior del país. “Pocos tienen mucho y muchos tienen poco. Lo que queremos es achicar la brecha de la desigualdad”, repitió hasta el cansancio el entonces candidato en sus mítines durante los meses previos a su elección. El líder de Gana Perú canalizó el descontento social de los sectores menos favorecidos y no escatimó en prometer innumerables programas sociales, algunos considerados de corte populista. Precisamente estas promesas han generado altas expectativas en quienes votaron por Humala. El electo presidente no tendrá tregua y la población le exigirá el cumplimiento de sus ambiciosas promesas electorales a partir de este 28 de julio.

Hoy existen aproximadamente 200 conflictos sociales que Humala ya se comprometió a resolver aplicando el diálogo. Sin embargo, la primera promesa que el electo mandatario ya se comprometió a cumplir dentro de los primeros cien días de su gobierno es la aplicación del programa Pensión 65, con el cual se dará una pensión vitalicia de 250 Nuevos Soles mensuales a un millón y medio de ancianos que no aportaron para su jubilación. “Ellos trabajaron en sus casas o en la informalidad durante toda su vida. Con Pensión 65 tendrán justas pensiones que merecen. Tienen mi palabra”, decía Humala en un spot televisivo.

Otra promesa que el electo candidato se comprometió a cumplir es el aumento del sueldo mínimo de 600 a 750 Nuevos Soles. Además prometió instaurar el programa Cuna Más, una red de guarderías para cuidar a niños de 0 a 3 años de madres trabajadoras que dispondrá de alimentos y pañales gratuitos. Este programa se aplicará inicialmente en los 600 distritos más pobres del país.

Otras promesas que fueron muy bien recibidas por la población fueron: construir un hospital general en cada provincia e implementar el Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU), mediante el cual médicos capacitados, desplazándose en ambulancias modernas, atenderán casos de emergencia en los domicilios de los pacientes en todo el país. Kurt Burneo, miembro del equipo económico del plan de gobierno de Humala, remarcó que la implementación de los programas sociales prometidos sería gradual “y siempre mirando el flujo de ingresos del Estado”. Dichos programas se financiarán a través de una reforma tributaria.

Frente a los cuestionamientos de estos programas sociales, los economistas de Gana Perú aseguraron que el modelo económico actual se mantendrá, “pero con énfasis social muy marcado”. Humala reiteró a la prensa en varias oportunidades que podía discutir cualquier tema “pero no transo en programas sociales”.

La economía crece en un 7% al año, pero el 31% de la población está en situación de pobreza. Durante su campaña, Humala reiteró en un spot televisivo que el “sentimiento que me anima a combatir la desigualdad social para que el progreso que hoy beneficia a pocos pueda ser compartido por todos los peruanos”.

Durante el último debate con su contrincante Keiko Fujimori, el 29 de mayo pasado, Humala enfatizó que el crecimiento económico con inclusión social sería el eje central de su gobierno y presentó un rosario de programas sociales. Uno de ellos fue el programa de nutrición infantil con el cual se dará desayuno, almuerzo y útiles a los escolares de los colegios públicos. Humala también se comprometió a ampliar el presupuesto del programa Juntos para llegar a 900 mil familias, mejorar el presupuesto del vaso de leche y el de los comedores populares, fortalecer las postas médicas y crear un sistema universal de salud totalmente gratis para la población.

Otra promesa reiterada por Humala y que caló hondo en el electorado fue expresada en estos términos “Vamos a rechazar la explotación de las services y no permitiremos más flexibilización del trabajo”. Durante su mitin del 6 de abril pasado, Humala enfatizó que “a partir del 28 de julio, vamos a eliminar la explotación de las services y vamos a regularizar la situación de cientos de jóvenes explotados. También vamos a regularizar la situación de miles de jóvenes que están siendo explotados por el Estado a través de los servicios no personales, CAS. Todos los que están trabajando bajo este sistema serán nombrados”.

Durante toda su campaña, Humala aseguró que su gobierno consolidará los derechos laborales y que exigirá el pago de las jornadas laborales los domingos, seguro médico para los trabajadores, reparto de utilidades, respeto a las ocho horas de trabajo y aumento del salario básico. Entre otras medidas, Humala aseguró que restituirá la hora de lactancia materna abolida por el ex mandatario Alberto Fujimori, y promoverá el empleo dando incentivos tributarios a las empresas para que contraten a jóvenes sin experiencia.

En 2006, el entonces candidato Alan García prometió, en el clímax de su campaña electoral y siempre al ritmo de la pegajosa canción “La vida es un carnaval”, eliminar las services y la renta básica cobrada por Telefónica, respetar la jornada laboral de las ocho horas y el pago de las horas extras, dar una ley para la libre desafiliación de las AFP y restituir la Constitución Política de 1979 firmada por Víctor Raúl Haya de la Torre. Además, también se comprometió a elevar al 6% el presupuesto destinado al sector Educación, aplicar la pena de muerte para los violadores de niños y luchar contra la corrupción. Un vez en el gobierno, García renunció a su plan y contrajo una espectacular amnesia voluntaria.

Durante el último debate presidencial, Humala también prometió al país la deuda de los fonavistas, mejorar gradualmente las pensiones establecidas bajo los regímenes de las leyes 20530 y 19990 y respetar los tratados de libre comercio. Sin embargo, remarcó que usará los mecanismos de dichos tratados “para defender el mercado y la producción nacional”.

Humala también fue enfático en resaltar que uno de los principales compromisos es la no reelección. “De ser elegido presidente, gobernaré cinco años y ni un minuto más”, dijo. Las promesas de Humala en lucha contra la corrupción no han pasado inadvertidas: “No habrá indulto para los criminales y corruptos. No daremos perdón a los autores intelectuales de esas bandas criminales y mafiosas que desfalcaron al país”, señaló entonces. Humala también prometió cadena perpetua al que toque a un menor de edad y se comprometió a establecer una reforma penitenciaria para que todos los penales sea centros de trabajo.

Durante su mitin de cierre de campaña, el pasado 2 de junio en la Plaza 2 de Mayo, Humala anunció que hará una reforma parlamentaria para castigar el transfuguismo y creará el derecho de la población a poder revocar al presidente de la República y a los congresistas “bajo el principio democrático de que lo que el pueblo pone, también lo puede sacar”. Humala agregó que propondrá la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción y la inhabilitación de por vida a un cargo público al que toque el dinero del Estado.

En temas de seguridad, Humala se comprometió a elevar el salario de la Policía, a respetar la cédula viva, a crear más comisarías e interconectarlas y a mejorar la coordinación entre la Policía y los serenazgos. Una propuesta innovadora lanzada por Humala durante el último debate presidencial fue su anuncio de crear el servicio policial voluntario para los jóvenes que quieran ingresar a una escuela policial, y mejorar el servicio militar para que quienes egresan de este obtengan una licencia de conducir y una carrera técnica.

En la lucha contra el narcotráfico, Humala se comprometió a crear un alto comisionado presidencial con rango ministerial que se encargará de diseñar y conducir la estrategia de separar a la población cocalera de las redes del narcotráfico, combatir el trasiego de insumos químicos, el lavado de dinero y tráfico exportador de cocaína ya elaborada.

Humala supo aprovechar bien el ofrecimiento de recuperar el gas del lote 88 para el mercado interno y abaratar el costo del balón de gas. “El Perú ha renunciado a la propiedad de los recursos naturales, el gas de Camisea no es peruano y es de los consorcios que hoy tienen la administración del gas. A partir del 28 de julio el gas de Camisea se quedará para todos los peruanos”, repitió Humala en sus mítines.

El electo y proclamado presidente también prometió cobrar un impuesto a la sobreganancia minera. En materia económica, prometió promocionar la agricultura, la agroindustria, la agro exportación, el turismo y las industrias, dar crédito y micro crédito a la micro y pequeñas empresas, otorgar un crédito y seguro agrario y brindar capacitación a los agricultores.

Asimismo, Humala prometió una revolución educativa para mejorar la calidad de la enseñanza. Además, anunció que creará el ministerio de la ciencia y la tecnología y se comprometió a contratar más maestros y darles capacitación, especialmente para la 9 mil escuelas unidocentes del país. También prometió dotar de agua potable, electricidad y desagüe a dichos planteles. El líder de Gana Perú ofreció el programa Beca 18, mediante el cual es Estado financiará los estudios universitarios, en el Perú o en el extranjero, de los mejores estudiantes de las escuelas públicas. Humala anunció el otorgamiento de créditos para los estudiantes universitarios y la creación de un programa de becas de postgrado en el extranjero para los egresados de las universidades estatales y privadas con alto rendimiento. A los universitarios también les prometió durante sus mítines, que el carné universitario les servirá para que puedan ingresar a espectáculos públicos y culturales, y viajar al interior del país con tarifas preferenciales.

Durante su mitin de cierre de campaña el presidente electo enfatizó que “el pueblo peruano quiere un cambio y una transformación en democracia. El proyecto Gana Perú permitirá unir al pueblo peruano y que no haya discriminación de raza, sexo o lugar de nacimiento”. Repitió sus promesas electorales y lanzó otras nuevas como instalar agua y desagüe en cada asentamiento humano, colocar comisarías en los pueblos remotos del país, y construir universidades e institutos superiores de calidad. También se comprometió a promover las industrias nacionales.

Acabar con la pobreza, crear macrorregiones y contribuir con el desarrollo del país son algunos puntos del plan de gobierno de Humala. Sobre la reforma constitucional, Humala advirtió que tiene varios proyectos en el tema del capítulo económico y recursos naturales. “Quiero reformular el concepto del rol subsidiario del Estado. Hoy todos los estados del planeta pueden invertir, menos el Estado peruano”, declaró Humala a la cadena de noticias  CNN en español.

En el documento “Lineamientos centrales de política económica y social para un gobierno de concertación nacional”, Humala propone más políticas sociales y lanza otras promesas: implantar un sistema eficiente de control de calidad de los medicamentos, con énfasis en la promoción de genéricos, defender a los agricultores de las importaciones de productos subsidiados; defender la biodiversidad y la agricultura orgánica declarando la moratoria al ingreso de semillas transgénicas al país, y promover la titulación de los pequeños productores agrarios y de las comunidades campesinas y nativas.

Sin perder su costumbre, durante su primer discurso en la noche del 5 de junio como electo presidente, y ante una población ávida por escuchar a su líder, Humala enumeró todas sus promesas electorales. “Haremos las políticas sociales que hemos señalado a partir del 28 de julio. Haremos la transformación haciendo que ese crecimiento económico no sea chorreo sino políticas reales que resuelvan los problemas pensionarios, de salud, de educación, de infraestructura y de seguridad”, dijo.

Además, se dirigió a los tres millones de peruanos que viven en el extranjero y les prometió construir una política de retorno familiar. “Consideraremos a los peruanos en el exterior para que puedan adquirir viviendas en los programas que construiremos en todo el país. Esos peruanos también tendrán posibilidad de tener un representante en el Parlamento, creando un distrito electoral para ellos”.

En aquella noche, Humala se despidió de su público diciéndole: “No tengo ningún compromiso con ningún grupo económico: mi compromiso es con el pueblo peruano. Ustedes me han elegido, ustedes son mis jefes y tengo que rendirles cuenta a ustedes”.    

(*) Melisa Pérez Huaringa
PERIODISTA

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