lunes, 18 de julio de 2011

EDITORIAL…El compromiso impostergable con el Perú

Escribe: Ricaldi Ramírez Ruíz. (*)

La Patria vive su mes de aniversario. Es la fiesta nacional.  Maravillosa oportunidad para confrontar con ella.  Es un imperativo en la hora aciaga, ahora que la observamos mutilada en sus impostergables derechos de Independencia, Soberanía y Democracia.

El status social, histórico y político de la patria, demanda con urgencia un recomponer de actitudes y conductas en todos los peruanos,  dignos y capaces para concederle la impostergable estabilidad jurídica; decisiva en su aspiración de justicia.  No es concebible que en l90 años de Independencia Nacional, todos sus gobiernos de turno sólo le brindaron violaciones, desgobiernos, ultrajes y despojos en su paradigma de Nación libre y soberana.

El momento es inmejorable para intentar un acto contrito.  Desde 1821 la Nación fue administrada por once Constituciones de Estado, caso sui-generis entre las naciones del orbe.  Desde 1821 fue gobernada por caudillos y aventureros de todas las sangres, incluyendo a un intruso japonés.  Desde 1821 los peruanos no hemos podido conciliar respuestas que colmen sus aspiraciones de Nación libre en todo sentido de la palabra.

Es necesario reflexionar y mirar con autenticidad el panorama patrio, para admitir que no se ha cumplido con el mandamiento libertario, requisito impostergable para colmar un destino histórico.  El Perú independiente y soberano debe transitar sobre la base de un compromiso inalterable de cambio.  No es comprensible que la cultura de esta Nación se desarrolle en una suerte de agitaciones sociales, paralizaciones, huelgas, descontentos, líos, luchas intestinas.  Cómo puede ser posible que la Carta Magna sea desobedecida cuando malos peruanos, la suspenden cuando violan derechos sin limitaciones, caso impedir el tránsito por todo el territorio nacional.

Cómo puede ser posible que siendo la Nación Peruana, libre, independiente y soberana, conforme al testimonio de los libertadores, aún convivamos con absurdas dependencias, en donde los hijos de este Perú, mendiguen un puesto de trabajo.  Es necesario, hoy, que reparemos en el contenido de esta FIESTA NACIONAL, cambiando el curso de la historia, dejando atrás la actitud fácil y comprometedora para instalar absurdas obediencias. Hay que poner la cuota de esfuerzo renunciando definitivamente a la historia intrascendente.

Vayamos en busca de las herramientas históricas y legales para la construcción de un Perú diferente.  La hora actual grita por un cambio definitivo desde las mismas entrañas que fomentan e influyen en la organización de nuestra sociedad.  La hora actual grita para que trabajadores manuales e intelectuales, mineros, campesinos, petroleros, magisterio, profesionales, amas de casa y todos los peruanos sin excepción, asumamos la responsabilidad que nos convoca conduciendo a este Perú a su verdadero destino. 

(*) Periodista
DIRECTOR

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