domingo, 10 de julio de 2011

EDITORIAL…

¿Poder político oculto en la Municipalidad de Talara? (I)

Existe una justificable y preocupante situación en la población de la ciudad de Talara, que por razones de transparencia política administrativa, merece tener una respetable respuesta.

El sentido común de los vecinos, observadores, opinión ciudadana, hizo pensar que la primera autoridad del Gobierno Local, representado por el Dr. Rogelio Trelles Saavedra, aprovechando su reciente informe de sus PRIMEROS SEIS MESES DE GESTIÓN, intentaría dar una explicación justificando actos controversiales que vienen desde diferentes direcciones.

Todas las opiniones coherentes y con sigiloso juicio, asistieron al Salón Auditorio Javier Pérez de Cuéllar, esperando que el señor Alcalde explique, principalmente, la razón que lo llevó a la contratación desde el uno de Enero del presente año 2011, de una gama de funcionarios, escogidos nadie sabe por quién, y traídos con honorarios ocultos, viáticos extraordinarios y otros beneficios fuera de toda realidad.

Así por ejemplo, a la funcionaria, abogada, con residencia en la ciudad de Lima, traída para el cargo de Jefa de la Oficina de Asesoría Jurídica, se le disponen beneficios que no están comprendidos en la disponibilidad municipal.  Esta afirmación, es específicamente en viajes efectuados por esta funcionaria a la ciudad de Lima, y siendo lugareña de la capital, se le oferta bolsa de viáticos por alimentación y residencia.  ESTO CONSTITUYE UNA FLAGRANTE IRREGULARIDAD, que altera indebidamente el uso de los recursos municipales.

Por otro lado, la presencia del señor Manuel Galán Castillo, psicólogo de profesión, trabajador contratado de Clínica Tresa de propiedad del jefe del pliego municipal, ex funcionario de la Municipalidad Distrital La Brea - Negritos y hombre clave en la dirección del movimiento regional Construyendo Región, integrante de la alianza política Unidos Construyendo,  que llevó a la victoria al actual burgomaestre; sin conocerle que tiene nombramiento, contrato alguno, opera políticamente, dispone, recomienda, interfiere en el desarrollo de la administración municipal.

De este caso raro, vienen dando cuenta trabajadores en las diferentes áreas, oficinas, otros funcionarios del más alto rango, y principalmente para que no quepan dudas, los dirigentes de uno y otro sindicato de trabajadores municipales.
La autoridad uno del ramo, Dr. Rogelio Trelles, no debería complicar la transparencia de su gestión que contó con el aval y apoyo ciudadano de forma indiscutible.  Fueron sus propuestas, su palabra empeñada de realizar unas gestiones limpias, transparentes, con equipo y profesionales del medio; y por encima de todo, cambiar el statu quo operado en descontrol, mal uso de los recursos, corrupción entronizada en la administración municipal que heredó.

Lo más lógico, sensato, recomendable, inteligente es que se deslinde sobre situaciones que fomentan nubarrones que opacan y oscurecen su gestión. Nadie, en ninguna otra municipalidad del país, alcalde alguno se atrevería en dotarle de poder político e injerencia en las actividades municipales a un ex funcionario de la Municipalidad de La Brea que tiene juicio abierto y sentencias en las primeras etapas de la administración de la justicia.  El mismo hecho de no ofrecer un contrato directo, ya dice, que se es consciente, que la ley de contrataciones en la Administración Pública del Estado, prohíbe estas formas de contratos.  Es más, no es transparente, genera suspicacias, si (Trelles) afirma que no compatibiliza con la corrupción.  Hay que dar muestra de ello. La reina no basta que diga que es honrada, debe demostrarlo.

Amén de este status preocupante, aunque no quiera atenderlo, existen evidentes casos de contrataciones prohibidas por la ley. Recordamos que está vigente la Ley de no contratar a familiares de funcionarios, regidores, contratación de la esposa, la hermana, de gente sin el mínimo nivel de experiencia, capacidad, calidad profesional.  Es la ley de NEPOTISMO.

Lo que se viene presentando en la Municipalidad Provincial de Talara es un caso atípico, todo es contraproducente; si el Dr. Rogelio Trelles, llegó al cargo ofreciendo una gestión diferente, ajena a todo atisbo de corrupción, no debería tolerar la contratación de personas que tienen mácula o elevado índice de cuestionamiento.  Si en el informe de los seis meses nos hemos quejado de la existencia de súper (fantasmas) planillas, exceso de trabajadores, ausencia de presupuestos; entonces hay que romper con esto... y no contratar a  personas incompetentes, nada más y nada menos por ser familiares de amiguitas, queridas.  ASI NO SE GOBIERNA. ES UN MAL Y PÉSIMO PRESAGIO.

EL reto está planteado, el periodista o periodismo cuando actúa en sus auténticos moldes doctrinales, tiene la imperativa obligación de hablar con la verdad.  Ocultar comportamientos tendenciosos, encubrir, halagar con la vanidad del mercenario, solo conduce a acelerar el deterioro de una gestión.  Imperativamente, es urgente que la administración municipal de Talara, que no es patrimonio de los gobernantes de turno, aclaren cuál sería la función que desempeña el señor Manuel Galán Castillo.  Los señores regidores que integran el concejo municipal, la Gerencia Municipal, la Procuraduría, la Oficina de Control Interno tienen, ante el pueblo de Talara, la elevada responsabilidad de hacer los deslindes administrativos-legales del caso. 

(*) Ricaldi Ramírez Ruiz
     DIRECTOR

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