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viernes, 18 de octubre de 2013

LA  POLÍTICA NOBLE O VIL OFICIO.
 
 
Sinesio López JiménezDe la política se puede decir lo mismo que Luis Miró Quesada, legendario director de El Comercio, decía del periodismo. Puede ser el más noble o el más vil de los oficios. En el mundo clásico la política fue una forma de realización humana. Los ciudadanos que actuaban en la polis griega y en la civitas romana podían ser mejores ciudadanos y aspiraban a arañar la eternidad. En el Medioevo los papas hicieron de la política un oficio divino (afirmando que el poder venía de Dios y que ellos eran los administradores de la titularidad del poder teocrático), aunque muchas veces la transformaron en un albañal.
 
Los republicanos (Maquiavelo entre ellos) de las ciudades-república del Medioevo postularon hacer de la política una forma de hacer la historia de los hombres (como alternativa a las historias de Dios, de la Fortuna y del comercio) y un espacio de plena realización humana. Hobbes pensó que la política y el Estado eran una forma de salir de la egoísta naturaleza humana presocial y prepolítica (que nos conducía a la guerra de todos contra todos) y de construir el orden y la paz. Locke, por el contrario, hizo de la política y del gobierno medios para conservar y defender la vida, la propiedad y la libertad, rasgos que, según él, caracterizan el estado de naturaleza de los hombres.
 
Escribo esta pequeña historia que muestra que la política (más allá de sus diversas orientaciones)  puede ser distinta al miasma que ella ha llegado a ser en el Perú de hoy. El panorama es desolador si se examina rápidamente el Estado, las instituciones, los partidos, los liderazgos. El Estado es una macroestructura débil, capturada, hemipléjica, ineficaz y corrupta. Sus aparatos económicos (en particular, el MEF y el BCR) han sido capturados por la CONFIEP para ponerlos a su servicio. Los aparatos de control institucional han sido capturados por los corruptos para blindarse y limpiarse de las acusaciones de corrupción.
 
He aquí algunas perlas para ilustrar estas capturas. Algunas autoridades del Poder judicial y del Ejecutivo presionan a una jueza para que absuelva a los acusados de haber asesinado a un terrorista rendido luego de la liberación de los rehenes en la Embajada de Japón. El TC limpia a Castañeda del caso Comunicore y a García de las acusaciones de crímenes de lesa humanidad en el caso de El Frontón. Algunos fiscales se niegan a acusar judicialmente a algunos ministros del gobierno de García comprometidos en casos de corrupción. En el TC y en la Fiscalía (como en el Poder Judicial y en otras instituciones de control) ha habido y hay una notoria influencia del Apra. A todo esto hay que añadir la repartija del Congreso.
 
Los partidos tanto los históricos (Apra, AP, PPC y los de izquierda) como los que se llaman así por un abuso del lenguaje (Perú Posible, Solidaridad Nacional, Somos Perú, Gana Perú, etc.) están en la lona y no hay indicios claros de un retorno a la vida activa. El vacío fue llenado por los caudillos que tuvieron sus momentos de gloria  pero que hoy visitan el abismo, acusados de corrupción casi todos sin excepción. Lo que probablemente más irrita a los ciudadanos es que pretendan utilizar la política (se autoproclaman candidatos presidenciales) para salir del albañal, pero terminan embarrándola más. Algunos de ellos, sin embargo, se hacen ilusiones de éxito. Necesitan un terremoto social y político para despertar.

viernes, 2 de agosto de 2013

LA REPARTIJA DE FONDO"
 
Sinesio López JiménezLa situación política se acelera. La crítica  mediática se vuelve política y esta se torna social. Y la crítica social (en manos de los jóvenes y los trabajadores), si se amplía y profundiza y va acompañada por la crisis económica (como parece) y por la ya evidente deslegitimación política del gobierno, del Congreso y de los partidos de la repartija actual y pasada, puede retornarse política en nuevos términos. Puede ser el comienzo del fin del ciclo neoliberal y el inicio de un nuevo ciclo económico, social y político.
 
He aquí la rápida crónica de este aceleramiento. Los medios critican al Congreso por su incapacidad para designar a los reemplazantes de los cargos vacantes en el TC, la Defensoría y el BCR. El actual presidente del Congreso busca legitimar su reelección resolviendo el problema. Los partidos que apoyan al gobierno y los de derecha llegan a un acuerdo repartiéndose los cargos. Los medios cuestionan la presencia en el acuerdo de algunos personajes impresentables. Ante la persistencia congresal del acuerdo multipartidario, la crítica mediática se desplaza a la repartija. Pese a ello, los partidos imponen el acuerdo en el Congreso, lo que genera un gran escándalo público.
 
Humala se lava las manos, rompe el acuerdo y pide la salida de Sousa del TC y Freitas de la Defensoría. García, activo participante en otras repartijas, critica la actual en la que no ha participado porque su pequeña bancada es irrelevante para el caso y porque controla el actual TC y otros organismos fiscalizadores. Los jóvenes protestan, los partidos acuerdistas retroceden, la protesta juvenil se vuelve masiva. Los medios de derecha le bajan el tono y la importancia. Los jóvenes y los trabajadores amenazan volver con más fuerza. La izquierda acompaña estas protestas.
 
Los designados al BCR estaban pasando piola, la derecha (económica, política y mediática) miraba al techo, pero la batahola también ha barrido con ellos. ¿Por qué la derecha no quiere hablar de repartija en el caso del BCR? Porque ella cuestiona la repartija de los aparatos políticos, pero está feliz con la repartija de los aparatos económicos y porque si se jala la pita se corre el peligro de llegar a la repartija de fondo que se produjo en los inicios del gobierno de Humala por presión de la CONFIEP y de los medios de derecha: la captura del MEF y del BCR. La derecha estaría feliz si controla a la vez los aparatos económicos y políticos del Estado.
 
El movimiento juvenil (y social) que cuestiona la actual repartija política puede cuestionar todas la repartijas (incluida la económica del MEF y del BCR) para hacer del Estado una esfera más o menos autónoma, expresiva del bien común (republicano) y del interés general (liberal). Eliminar los privilegios, las discriminaciones, las desigualdades de la política y las capturas de los aparatos estatales, en suma, acabar con el patrimonialismo y el sultanismo,  son tareas democráticas que los movimientos de protesta pueden cumplir. Eso no es poca cosa en un país que no ha tenido una revolución democrática.

viernes, 31 de mayo de 2013

O P I N I Ó N

LA DEMOCRACIA DE LAS MAFIAS
 
 
Sinesio López JiménezLas recientes elecciones sanmarquinas para elegir a los miembros de la Asamblea Universitaria y de los Consejos de Facultad muestran una vez más la deformación y el agotamiento de la reforma de Córdoba y la necesidad de una nueva ley de reforma universitaria. La reforma de Córdova postulaba la apertura de la universidad oligárquica a las clases medias y populares, la participación democrática de los estudiantes en el gobierno de las universidades o el cogobierno, la implantación de la docencia libre y la asistencia libre y la autonomía de la Universidad, entendida como institución de los alumnos, profesores y diplomados.
 
A partir de los 60 del siglo pasado la apertura democrática se tradujo en masificación que conllevó, a su vez, el práctico abandono económico de la universidad pública por parte del Estado dando lugar a la mediocrización académica y a la anarquía. La democracia universitaria ha degenerado. Se mantienen las formalidades democráticas, pero ellas no expresan la voluntad de la comunidad universitaria sino que constituyen mecanismos perversos para consolidar el poder de pequeños grupos que asumen comportamientos mafiosos para mantenerse en él.
 
El Comité electoral es nombrado formalmente por la Asamblea universitaria (que ya era producto de un fraude cometido en la elección anterior (2010) contra la Facultad de Medicina), pero en realidad es designado por el pequeño grupo que controla el poder. Su comportamiento es arbitrario y fraudulento con las listas opositoras y parcializado con las listas oficialistas. El proceso electoral es injusto e inequitativo. Las listas oficialistas reciben todo el apoyo de las autoridades universitarias. Estas usan el poder y los recursos de la universidad para tentar con prebendas, prometer ascensos, ofrecer pequeños cargos, comprar votos.
 
El clientelismo es reforzado con el autoritarismo ejercido contra la oposición de profesores y estudiantes. Se abren procesos administrativos a los profesores y se amenaza con el reglamento de sanciones a los estudiantes que protestan. Como si todo esto fuera poco, la votación no está exenta de fraudes: eliminación de mesas electorales (2010), violación del debido proceso en la elección de los profesores principales en la facultad de Ciencias Sociales, por ejemplo.
 
El tercio estudiantil no expresa tampoco la voluntad de los estudiantes. La lista oficialista es organizada por operadores apoyados y financiados por las autoridades universitarias. Los estudiantes aún no han logrado formar una organización centralizada que les permita presentar una lista propia y autónoma que los represente. Eso explica que (en la elección para la asamblea universitaria) ganen los votos blancos, nulos y viciados con el 60.97% de los votantes (24,700) y que la lista oficialista “ganadora” sólo obtenga el 28.88%. Es parecido el resultado en el Consejo Universitario: los votos blancos, nulos y viciados ganan con el 62.45% y la lista oficialista “ganadora” obtiene sólo el 28.79% de los votos.
 
Pese al proceso electoral injusto y al fraude electoral, la oposición profesoral y estudiantil obtuvo una alta representación en la Asamblea universitaria y ganó en casi una decena de facultades. En estos casos las autoridades mafiosas apelan a triquiñuelas y arbitrariedades para impedir las elecciones de los decanos y la cúpula universitaria nombra decanos a dedo, ilegales, ilegítimos e impresentables.

viernes, 8 de marzo de 2013

O P I N I Ó N

Chávez y el chavismo

Sinesio López JiménezAmado por los de abajo y odiado por los de arriba como todo caudillo carismático que busca el cambio y la trascendencia. Chávez era un hombre apasionado que vivió la política con intensidad. Tenía una gran voluntad política y buscaba con tenacidad realizar los sueños de la independencia y la unidad de América Latina y de lo que él llamaba el socialismo del siglo XXI más allá de las fronteras de Venezuela. Quería ser un líder latinoamericano. Buscó incidirtambién en la política mundial. No se inclinó ni se achicó ante ningún poderoso del mundo.

Era un político confrontacional que cultivó con esmero una concepción schmittiana de la política poblada por amigos y enemigos. De convicciones profundas, temperamental y exagerado,  no distinguía los matices ni aceptaba las medias tintas. Chávez ya pasó, sin duda, a la historia como él deseaba con vehemencia. Será siempre un hombre controvertido. Hay, por lo menos, dos temas que se discuten y se discutirán en los medios académicos y políticos a propósito de los gobiernos de Chávez: la democracia y el modelo económico.

Para la mayoría de los venezolanos, los gobiernos de Chávez eran una democracia; para los medios, especialmente para los extranjeros, Chávez era un dictador. ¿Qué eran realmente los gobiernos de Chávez? Ciertamente no eran una democracia liberal al estilo uruguayo, chileno o costarricense. Pero tampoco eran una dictadura como califican los monopolios u oligopolios mediáticos a todos los gobiernos que se les oponen. Una dictadura es un régimen cerrado que no se abre a los derechos de los ciudadanos, al juego de poderes y a la competencia política. Chávez, por el contrario, compitió en varios procesos electorales, solo perdió uno y siempre se sometió al veredicto de las urnas.

Quizá el asunto más censurable es la voluntad de perpetuarse en el poder, previos cambios de la Constitución venezolana. Las reelecciones indefinidas constituyen un camino seguro a la dictadura y a la corrupción. La alternancia en el poder hace parte esencial de la salud de la democracia. Steven Levitsky llama a los regímenes chavistas (también a los fujimoristas y a otros similares) autoritarismos competitivos que se abren a la competencia electoral, pero tienden a concentrar el poder en el Ejecutivo sin controles.

Los cambios mayores promovidos por Chávez se realizaron, sin embargo, en el campo económico y social: incremento de la participación y del control del Estado en la economía, nacionalización de empresas estratégicas, manejo centralizado de la hacienda pública, anclaje subsidiado de los precios de los alimentos y de las medicinas, distribución del ingreso a través de políticas sociales agresivas, reducción sustantiva de la desigualdad económica. Para hacer viable este modelo y para combatir sin concesiones al modelo neoliberal organizó las fuerzas políticas, sociales y mediáticas necesarias y les dio un cauce institucional. El populismo económico y el reeleccionismo indefinido definen lo que se llama el chavismo en AL, diferente a la izquierda moderada que administra con pequeños ajustes el modelo neoliberal.

¿Qué se viene en Venezuela después de la muerte de Chávez? Probablemente una transición política y económica con tensiones internas y externas, pero gradual con una presencia del chavismo para rato.