domingo, 2 de octubre de 2011

OPINIÓN… Estrategias contra la violencia deportiva


Autor:
María Rivera Oblea *

¿Existe una sola estrategia válida y eficaz para acabar con lacras sociales tan perniciosas como el pandillaje y la violencia en los escenarios deportivos?

La experiencia del ciudadano común coincide con los estudios realizados durante años por científicos sociales, que auscultan la conducta patológica de nuestros jóvenes cuando actúan en multitud como un fenómeno que tiene profundos y múltiples orígenes.

Los males sociales no son exclusivos de las generaciones adultas. Es más, las conductas agresivas que empiezan a germinar desde el hogar y la escuela se ahondan y explosionan con resultados muchas veces trágicos en una sociedad en la que se ha perdido mucho del principio de autoridad, el imperio de la ley y el sentimiento de solidaridad.

Esta deshumanización de nuestros jóvenes y adolescentes, cuando son protagonistas de manifestaciones colectivas, ha puesto en jaque a nuestra sociedad y plantea un reto que el Estado y las instituciones no gubernamentales tienen que enfrentar en forma coordinada, con estrategias múltiples y no solo represoras y punitivas.

Los poderes del Estado tienen que activar urgentemente todas las herramientas que tienen a la mano en forma coordinada y simultánea, con una visión multisectorial, no privilegiando una sola estrategia, sino impulsando varias a la vez.

Cuando se trata de enfrentar actos criminales, como los que ocurrieron en el estadio Monumental de Ate, policías, fiscales y jueces están en el deber ineludible de aplicar todo el peso de las leyes penales, que se encuentran vigentes y que no siempre se cumplen.

El Legislativo, por su parte, tiene que actuar con la mayor celeridad para poner en el debate proyectos de ley específicos que han sido postergados reiteradamente en pasadas legislaturas.

Sectores estatales involucrados directamente en las tareas de educación y prevención –como  los ministerios de Justicia, Educación y Cultura– tienen que revisar urgentemente sus políticas orientadas a la formación de nuestros niños y jóvenes.

Muchos medios de comunicación (prensa escrita, radio, TV y ciberespacio) deben asumir su responsabilidad educativa y formativa, y dejar de lado criterios mercantilistas y consumistas que fomentan la violencia con mensajes escritos e imágenes, tanáticos y destructivos.

Las instituciones, empresas y dirigentes deportivos que ven en el fútbol profesional solamente un negocio deben encargarse, con mayor dedicación, de garantizar la seguridad de los escenarios deportivos y no esperar que todo lo haga el Estado a través de la Policía Nacional.

Los propios jugadores deben asumir plena conciencia de que son una suerte de "héroes" y paradigmas para multitudes de jóvenes y, por tanto, cada acto público que ellos protagonizan, dentro y fuera del campo deportivo, tiene una influencia social muy amplia, decisiva.
 
* Docente

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