lunes, 4 de julio de 2011

OPINIÓN…

En el día del amigo…. (*)

“Porque tú eres mi amigo no tengo reservas en mi alma y en mi corazón…….” Así empieza un hermoso poema hindú que ahora rememoro.  “Hay un día de la raza, un día del Idioma, un día de los muertos”, escribió nuestro peruanísimo  Nicomedes; por ello, que feliz idea la de nombrar al primer día Sábado de Julio “el día del  amigo”  pues hoy,  viene a mi mente el consejo de uno de  los buenos y mejores: los amigos son como las mareas, van y vienen, no te aferres nunca a ellos pero si los tienes, no los pierdas porque son un tesoro. O de aquel otro, que es un convencido de que le sobran dedos de una mano para nombrar a sus amigos.

 El mío, el mejor, se llama Shakespeare, es peludo y tiene manchitas en la trompa y en las patitas y fue el primero al que abracé esta mañana, porque él sí que  sabe cómo ser un buen amigo, me contó mi joven hijo.

¡Amigos! los de mi infancia y adolescencia, cuando el corazón no conocía de ambiciones ni rencores, cuando estaba limpio y lleno de inocencia  y  que lejos están esos tiempos ahora; me dijo otro.

Decir amigo es decir barrio¸ porque allí dejamos a los entrañables, aquellos a quienes nunca olvidaremos. Decir amigo es decir “escuela” porque  a esos los llevo en el alma; yo aún creo firmemente en los seres humanos,  en lo maravilloso que puede ser tener un verdadero amigo, preciado como las perlas, valioso más que el oro¸ por ello hoy, con “chela” o sin ella;  quise  decir a quienes  me han acompañado en el sendero:

Gracias amigo, por estar allí cuando la decepción rompiera mi corazón tantas veces, gracias por la palabra de aliento a cambio de nada, gracias por las veces en que habiéndote juzgado tu nunca me condenaste, gracias por el consejo sabio cuando la terquedad y torpeza me impidieron actuar serenamente,  gracias por creer en mí, cuando hasta la razón te decía lo contrario; gracias por regalarme tu sonrisa aun cuando tu  alma estuvo triste;  gracias por tu silencio,  cuando yo a gritos intentaba entenderme.

Gracias por tu tiempo cuando a ti te hacía falta para lograr tus objetivos, gracias por darme asilo allí dentro de tu espacio,  tan apretado a veces,  gracias por estar en las buenas, en las malas, y sobre todo en las peores; gracias por darme fuerza y ponerme frente a la pared para vencer  mis miedos,   gracias por cantar conmigo cuando un buen pisco me mató las penas haciéndome olvidar lo dura  que había sido la faena,  gracias por el aplauso sincero, por tu admiración devota, callada, pero inmensa;  gracias por el sacudón que me diste cuando caminé dando tumbos,  por ser luz cuando buscando  a ciegas la verdad,   me topé de bruces con tantas mentiras.

Gracias porque aunque yo te fallé tú jamás me decepcionaste, gracias por caminar conmigo cuando el frío del sendero asolaba mi alma,  gracias por sonreírme en la derrota y darme fuerza y aliento cuando perdía mis causas;  gracias por mostrarte ante mí sereno aunque la tempestad  a ti también te asustaba, gracias porque pudiendo hacer leña del árbol caído, hiciste que a éste  le brotaran ramas, gracias por las canciones que al caminar a tu lado acompasaron mi alma y gracias por la poesía que le pusiste a cada una de tus palabras,  gracias por las horas compartidas,  gracias amigo por tu mano extendida cuando el abismo amenazaba. 

En todos los confines de nuestra patria: un gran abrazo al  “amigo”, “causa”, “carreta”,  “pata”, “brother”,  o simplemente “amix” como dicen  los chibolos de ahora. Feliz día  y  un abrazo de corazón a todos los  amigos que hoy  recuerdo.

(*) Rosa Amaya
Comunicadora Social    

No hay comentarios.:

Publicar un comentario