Lobitos frente a un desafío histórico (*)
Lobitos, es un pequeñito distrito petrolero, es el sexto que conforma la provincia de Talara. Data su presencia desde la época de la empresa Lobitos (capitales ingleses), anteriormente era una caleta de pescadores. Está ubicado a 8 km. al norte de la ciudad de Talara.
A pesar que históricamente desde 1930 fue siempre un campamento, contó de un diseño urbanístico de viviendas muy peculiares que guardaban el estilo de edificaciones inglesas, de madera extranjera, con techo a dos aguas, muy diferente a las que construyó la International Petroleum Company (IPC) para sus trabajadores en Talara.
La diferencia, se enmarcaba en el hecho que el estilo de viviendas, quizá las únicas en el Perú, mostraban una cultura muy peculiar otorgándole condiciones que en el futuro le servirían para convertirle en una gran villa turística, hoy visitada por un alentador universo de personas atraídas por sus cálidas playas y sus condiciones innatas para el descanso.
Lamentablemente en 1968, la empresa inglesa tuvo que partir, las operaciones petroleras fueron asumidas por Petróleos del Perú, muchos de sus moradores y trabajadores fueron traslados para que continúen su ciclo laboral en la ciudad capital de Talara.
En el año de 1970, ante el peligro de un conflicto armado con el vecino país de Ecuador, una resolución del Estado peruano, en el gobierno de Juan Velasco Alvarado, determinó convertir a este campamento en una base militar disponiendo que la Octava División Motorizada que se encontraba afincada en Talara, ocupe todas sus instalaciones, viviendas, centro poblado, edificios. Los trabajadores que quedaron en el lugar como pescadores artesanales, fueron reubicados en una zona anexa, fundando de alguna forma otra residencia distrital, siempre bajo la administración política de sus autoridades democráticas. Vale decir que a pesar de la ocupación militar, a Lobitos se le siguió considerando como un distrito, situación que mantiene hasta el momento.
Con posterioridad (1980), La FF.AA. decidió realizar un segundo cambio militar: La octava División Motorizada abandonó Lobitos y fue reemplazada por la sétima unidad de Caballería. A partir de esta circunstancia, Lobitos es sometida a un proceso desmontamiento de sus principales y valiosos edificios, una a una sus principales construcciones en forma sintomáticas iban desapareciendo. Lobitos de un pueblo con una riqueza en expresivas viviendas, se fue convirtiendo en un pueblo fantasma.
A pesar que el hecho constituyó en un escándalo nacional, la prensa peruana catalogó el caso como un delito contra la cultura y patrimonio de ese pueblo; hasta la fecha, no se han castigado a los autores. Las mismas autoridades del entorno provincial, nunca levantaron su voz de protesta y denuncia.
Después de 20 años de este despojo y cuando este pequeño distrito del territorio nacional, ha cobrado un gran auge turístico, por la calidad de su clima y sus playas, zona aparente para la visita de turistas que vienen desde diferentes latitudes, surge la necesidad de un resarcimiento. Lobitos necesita ser reinventado en base a la creatividad e impulso de sus actuales autoridades. Hacerle constituye todo un reto, sería una respuesta generacional. Ya no se tienen aquellas bellas viviendas, pero la actual administración municipal a cargo del ex. Oficial EP, José Rodríguez, viene librando una batalla de gestiones en diferentes direcciones tendientes en ir al rescate y poner a este bello distrito en paridad con sus exponenciales recursos y capacidades. OJALA SE TENGAN PRONTO BUENAS NOTICIAS.
(*) Ricaldi Ramírez Ruiz
DIRECTOR
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