El cándido Campeonísimo (*)
Si no fuera por la empresa Internacional Petroleum Company que construyó ese canchón llamado estadio; si no fuera por ese extraordinario periodista deportivo señor Pedro Briceño Olaya que le puso como nombre "Campeonísimo"... Talara millonario campamento petrolero, no tendría un escenario deportivo; a lo mejor su campeonato interno de Liga, la Copa Perú, la participación de Atlético Torino, en los diferentes certámenes del Fútbol Profesional Peruano, se jugarían en los cerros. Como repito, siendo pueblo millonario por sus recursos petroleros.
Así de cándida, es la realidad. Es un terrible contraste que sirve para notificarlo notarialmente al señor Arturo Woodman Polit, mandamás del Instituto Peruano del Deporte (IPD.). También permite, para que desde este cálido terruño, dejemos constancia ante el Perú todo, de la forma cómo se manejan los recursos, las decisiones, las disciplinas deportivas en el Perú.
Ese glorioso canchón, ágora de grandes satisfacciones que dejó el fútbol talareño, fue un regalito de la IPC; aquí nadie se preocupó por asistirnos en ese derecho; reitero, si no fuera por los logros en los pactos y negociaciones colectivas de los trabajadores de la IPC, no tuviéramos ese recinto. Posteriormente, cuando se fue esta empresa de los gringos, el gobierno peruano de Juan Velasco Alvarado, desaportó a favor de la Municipalidad de Talara, la infraestructura incluyendo su terreno; quiere decir que inversión, dinero, esfuerzo, justicia del Estado, nunca recibimos a pesar que hemos barrido con títulos, campeonatos nacionales como las Copas Presidencia de la República (1954 - 1958), la Copa Perú en cinco oportunidades y subcampeón del Fútbol Profesional Peruano (Atlético Torino).
Pero lo más triste del caso es que una pasada administración municipal, sin consultar con nadie, lo transfirió sin beneficio alguno al IPD. (1985). Desde entonces por apatía, desidia, desprecio somos "campeonísimos" solo de nombre. Es una realidad muy triste, donde se impone un desequilibrio. En todas las regiones, potencialmente menores futbolísticamente hablando, se han construido señoriales estadios. Aquí en la Región Piura, han beneficiado con estadios a las provincias y distritos como La Unión, Sechura, Vice. Los Estadios de Sullana y Piura han sido repotenciados permanentemente.
Miremos el esfuercito que ha hecho el máximo organismo deportivo de don Arturo Woodman con el Estadio Nacional José Díaz, millones sobre millones, con agregados lujos de última hora también millonarios. Allí la vanidad venció a la racionalidad, no se han escatimado gastos y con ello, el atropello al ego de diferentes pueblos que merecen una distribución más equitativa de los recursos del país. Talara no tiene Universidad, no tenemos un hospital garantía para la vida, no tenemos agua, no merecemos un buen Estadio. Para los que gobiernan, el que tiene padrino se bautiza.
(*) Ricaldi Ramírez Ruiz
DIRECTOR
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