domingo, 3 de julio de 2011

EDITORIAL…

La reposición del servicio de gas para la  población petrolera (*)

Fue el tema central abordado en la reunión de alcaldes en la Mesa de Diálogo realizada la semana pasada en el Distrito de El Alto (Talara). Hasta allí llegaron todos los representantes de los seis distritos petroleros, y como lo vienen disponiendo mediante diferentes agendas de trabajo, decidieron poner en circulación un tema, una materia, que por los antecedentes, responde a un derecho perdido por estos pueblos.

La propuesta y seguramente preocupación de los señores alcaldes,  es legítima.  Lo que no calza, es la modalidad como se hizo este y otros planteamientos que se vienen abordando.  Por ejemplo el caso de la Filial Universitaria, la solución final a la problemática de agua, el proyecto Costanera, construcción de obras a cambio de pago de tributos, entre otros.  En todas estas reuniones, nadie niega que tengan buena inspiración, pero se tiene que apuntar que los alcaldes fueron al abordamiento de ellos, sin aportar los proyectos, estudios, financiamiento y factibilidades respectivas.

Esto ha ocurrido en la presentación, discusión de estas materias en las anteriores reuniones. Tal vez, no pensemos que sea un caso de escasa seriedad en el manejo de la problemática, pero es notoria la ausencia de factibilidad en ingresos serios, que garanticen la ejecución de los mismos.

El caso específico de la "Recuperación del servicio de gas para todas las poblaciones petroleras", advierte de muchas precariedades, al momento de llevarle a la mesa de diálogo.  Aclarando previamente, que el pedido que hoy se plantea es fundamental, prioritario y sentaría justicia para un pueblo que lo ganó por mérito propio: es un planteamiento urgente, necesario en cualquier agenda principalmente de esta mesa de diálogo que representa la voluntad de talareños.

Todo debe obedecer a un acto pleno de derecho para devolver un beneficio suspendido por razones que no dejaron muy satisfechos al pueblo que lo ganó por esfuerzo propio.  Recordemos que los pueblos petroleros de Talara, ganaron desde l948 el derecho a que la Empresa Internacional Petroleum Company, facilitara el servicio, como una compensación inherente por ser la explotadora de los recursos. Esto, quedó establecido dentro de los Pactos Colectivos que rigieron las relaciones entre empresa y pueblo receptor de las cuencas donde se ubicaban los hidrocarburos.

De tal manera que nunca se tomó este servicio, como un aporte extra, de buena voluntad por parte de la IPC. Todo era parte de una transacción equitativa, generacional.  Esto es muy importante precisarle, para  establecer los criterios que niegan a la actual Empresa Petróleos del Perú y al mismo Estado, que el beneficio fue retirado por no ser correspondiente y de ocasionar pérdidas en las operaciones económicas y financieras a Petroperú.

Esas explicaciones, pretextos que se expresaron para quitarle un derecho a todo el pueblo petrolero de Talara, así como otros; por ejemplo cuando se dijo que por razones de seguridad se restringía el servicio;  todo representó un abuso, una intolerancia, un exceso, una arbitrariedad; donde desde nunca se tuvo la previsión de indemnizar a la población ante el retiro de su bien ganado beneficio.

Este caso, nacido en las calderas del engrando abusivo de la dictadura fujimorista, no ha tenido la voluntad de los posteriores gobiernos nacionales, para poner los derechos de Talara en su sitio.  Es una causa pendiente, está en agenda inquietante, donde los gobernantes de turno no deberán esperar convulsiones sociales, intemperancias, violencias, para ponerse a derecho con este pueblo.

Ahora bien, la Mesa de diálogo en representación de Talara, cuando pretenda encumbrarse como solícita de esta demanda, debe hacerle premunido de seriedad, responsabilidad, capacidad, competencia, para con estos argumentos, convencer al Estado, que somos autores de una necesidad seria.  Para ello, se debe hacer el pedido, presentando un proyecto de factibilidad donde además de lo dicho, se fundamenten  razones sociales, históricas, financiamientos, existencia del recurso materia del pedido, capacidades instaladas del gas por el término de un tiempo físico posible.  La mesa de diálogo no debe seguir operando, reuniéndose en base a los buenos deseos; esa actitud, le resta seriedad a los pedidos que formule Talara.

(*) Ricaldi Ramírez Ruiz
      Director

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