En la ciudad de Talara, todos son conscientes, que entre otras, es una problemàtica que data desde mucho tiempo atràs y que se ha venido complicando a tal extremo que no sòlamente los vecinos del norte, la poblaciòn toda, expresa su insatisfacciòn al no atenderse esta demanda.
Nadie entiende como en esta ciudad que debe ser modelo por su calidad de vida, se pueda dar hechos controvertible como el comentado. Es una ciudad, que tiene categorìa por ser un enclave industrial donde se procesa toda la industria petrolera. Es una ciudad, a portante de un apreciable Producto Bruto Interno (PBI) a la naciòn. Es una ciudad que proporciona una importante renta al erario naciòn.
De tal manera, que resulta extraño, incongruente que no se pueda prestarles asistencia y soluciòn a la estructura de un puente, comparada su realidad con un antro de inmundicias. Aquì todos seremos responsables de esto; unos por dejar de hacer las cosas y otros por callarlas y consentirla.
No señores, no precisamente es responsable de esto, el señor alcalde que gobierna la ciudad; aquì existe una concurrencia de responsabilidadades, partiendo desde autoridades del sector salud, autoridades polìticas, autoridades del Ministerio Pùblico cuyo deber es adelantarse y prever el delito. Claro, que existe evidente delito al someter al abandono la salud de una poblaciòn. Lo mas extraño, es que los vecinos del cono norte, son los ùnicos que se juegan en este problemòn. Nuestra Primera Empresa Petròleos del Perù ufanada de tener certificaciones de calidad medioambientales no suena ni truena, nuestra Honorable CÀMARA DE COMERCIO DE TALARA, por su irrenunciable rol, debe pronunciarse.
Amèn de abandono, peligro para poner a la ciudad dentro de una septicemia generalizada, alguièn se metiò la plata al bolsillo, presupuestada por el Gobierno Regional, gestiòn anterior... y allì està el Puente Vìctor Raùl Haya de la Torre, como una memoria al desprecio, al peligro. ESA DEFORME CALIDAD DE VIDA, NO MERECEN LOS TALAREÑOS.
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